Convertirse en padres lleva a muchos adultos a plantearse la posibilidad de criar a sus hijos lejos de la vida urbana, quizá tentados por la idea de que los entornos rurales son más favorables al alejarlos de la sobreestimulación y la hiperconectividad propias de las ciudades. Y es que el estilo de vida en el que crece y se desarrolla un niño influye de forma notable en su salud mental.

Si los progenitores dudan o desean evaluar dónde criar a sus vástagos, cabría preguntarse cuáles son los pros y los contras de vivir en el campo o en la ciudad y qué es lo más recomendable para la psique, dice Juan Antonio Ortega García, coordinador del Comité de Salud Medioambiental (CSMA) de la Asociación Española de Pediatría (AEP).Seguir leyendo