El operativo busca ejercer plenamente la “jurisdicción administrativa de control marítimo” de Pekín en la zona, reforzar sus capacidades de patrulla en aguas profundas y de control del tráfico en “zonas marítimas clave”, garantizar la seguridad de la navegación y “salvaguardar los intereses nacionales”, comunicó la agencia estatal Xinhua. Según el medio oficialista, se trata de “una acción necesaria” frente a la decisión “unilateral” de Tokio y Manila de poner en marcha unas “negociaciones de delimitación marítima” al este de Taiwán, lo que a su juicio “vulnera gravemente la soberanía territorial y los derechos e intereses marítimos de China”.

El anuncio se produce luego de la reciente visita del presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., a Japón, donde ambos países acordaron iniciar las conversaciones para delimitar sus fronteras marítimas en un área situada al este de la isla de Taiwán. La Guardia Costera china ya había informado el pasado lunes de una “patrulla de aplicación de la ley” en esas mismas aguas, si bien en aquel caso se trató de una acción de ese cuerpo y no, como ahora, de una medida coordinada por el Ministerio de Transporte chino junto a otros organismos oficiales.

El pasado martes, la portavoz de la Cancillería china, Mao Ning, había denunciado que la apertura de esas conversaciones suponía una “grave violación” de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Unclos), así como de otras normas internacionales y de los principios básicos que rigen las relaciones entre Estados. Respecto al inicio de esta operación de control marítimo, la Administración de la Guardia Costera (CGA) de Taiwán subrayó este domingo que Pekín “no goza de ningún derecho soberano en las aguas situadas al este de Taiwán” y que su actuación vulnera el derecho internacional.

En un comunicado, la autoridad marítima taiwanesa precisó que cuatro buques chinos -el ‘Haixun 06’, el ‘Haixun 08’, el ‘Haixun 09’ y el ‘Donghaijiu 113’- zarparon del puerto de Xiamen, en la provincia suroriental de Fujian, rumbo a las aguas al suroeste de la isla, navegando por el exterior de la línea de “aguas restringidas” bajo control de Taipéi. La CGA explicó que desplegó de forma anticipada cinco de sus buques y adelantó una patrullera de 100 toneladas hasta la línea de las 24 millas náuticas para colaborar en la vigilancia. “Los buques oficiales chinos no penetraron en ningún momento en las aguas restringidas de nuestro país, y la navegación en las aguas próximas a Taiwán se mantiene con normalidad”, recalcó la entidad.

A juicio del organismo isleño, China aprovechó la apertura de las negociaciones entre Manila y Tokio para “intensificar su hostigamiento en zona gris” contra la isla y “crear la falsa apariencia de que ostenta jurisdicción” sobre esas aguas, en un intento de modificar de forma “unilateral” el statu quo en el estrecho de Taiwán. “La CGA condena esta conducta con firmeza y adoptará cuantas medidas y acciones sean necesarias para defender con determinación la soberanía nacional y garantizar la seguridad de nuestras aguas”, concluyó.