SAN PEDRO.— Cada 31 de mayo, la Fuerza Aérea Argentina celebra el Día del Radarista. Es una fecha que rinde homenaje a esos hombres y mujeres que, con los ojos fijos en las pantallas, custodian la soberanía nacional.

Lo que pocos saben es que en San Pedro son una pieza clave en la red de vigilancia, conectando de forma directa el heroísmo de la historia con el presente tecnológico del país.El origen de esta conmemoración se traslada a la Guerra de Malvinas. El 31 de mayo de 1982, el Grupo II de Vigilancia y Control Aéreo desplegado en las islas se convirtió en el blanco de un ataque británico.

Aeronaves Vulcan lanzaron misiles antirradiación diseñados específicamente para destruir el radar argentino guiándose por su señal.La tragedia se evitó gracias a la audacia y el adiestramiento del personal: al detectar la maniobra, redujeron de inmediato las emisiones del equipo. Los misiles desviaron su curso e impactaron en las cercanías.

Aunque la antena sufrió daños, el ingenio y la velocidad de los mecánicos y especialistas en pleno combate permitieron reparar el sistema en cuestión de horas. Aquel día quedó grabado como el máximo exponente del profesionalismo, la capacidad técnica y el compromiso de los radaristas en condiciones extremas.

En esta oportunidad, quien bien recuerda este hecho y puede hacer referencia de la importancia del radar, tanto en la guerra Malvinas como en la actualidad de San Pedro, es un ex combatiente de Malvinas, Luis Bogado. "Realmente fue un rol silencioso el de la Fuerza Aérea, pero fundamental para la guerra del 82.

Y hoy en día, cumple una función específica también en distintas partes del país, lo tenemos nosotros acá en San Pedro. El radar cumple un rol importante controlando el espacio aéreo argentino, ya que estamos casi en frontera" indicó Bogado quien en la Fuerza Aérea durante la guerra formó parte de la Red de Observadores AeronáuticosY en esta fecha hizo llegar un saludo a quienes llevan adelante esta tarea "Mi saludo a los radaristas, a los que están ubicados acá en nuestra localidad , en especial a su jefe y a través de él a todos lo que componen ese grupo de gente humana que están trabajan en defensa de nuestro territorio en esta parte del país".Custodio estratégico las 24 horasHoy, ese mismo espíritu de entrega se respira entre la verde selva y lo alto de la capital de la Araucaria.

Quienes circulan por la ruta nacional 14 entre San Pedro y Tobuna, muestran curiosidad sobre esa imponente estructura elevada y su domo de protección que se hace notar en el paisaje.No obstante, aunque su silueta es una postal inevitable para los locales y viajeros, muy pocos saben realmente qué es y para qué sirve: allí adentro late el RPA-240T, un radar de última tecnología fabricado orgullosamente por la empresa argentina INVAP que opera bajo la órbita de la Base Aérea Militar Resistencia, dependiente del Comando de Adiestramiento y Alistamiento de la Fuerza Aérea, coordinando la vigilancia aeroespacial de toda la región.Detrás de ese llamativo domo, se vive un ritmo de alta responsabilidad, donde más de 10 agentes trabajan las 24 horas del día, los 365 días del año. Es una tarea que exige capacitación constante, precisión absoluta y una profunda vocación de servicio para convertir ese punto en el mapa en un escudo para nuestros cielos, más aún en municipios cercanos a fronteras como Brasil y Paraguay.La presencia de la Estación Radar no sólo consolida la posición estratégica de la Fuerza Aérea en el norte del país, sino que asimismo genera un vínculo permanente y de orgullo con la comunidad de San Pedro.En el Día del Radarista, el verdadero reconocimiento va para ellos: el personal militar y técnico que, lejos de los grandes centros urbanos y en la tranquilidad del interior, mantiene la guardia alta para que los cielos del país sigan estando seguros.