SAN JUAN.— La tarde que parecía encaminada a una alegría para San Martín terminó envuelta en polémica, incertidumbre y enojo. El equipo sanjuanino ganaba 1 a 0 frente a Nueva Chicago cuando tuvo lugar un incidente que derivó en la suspensión del encuentro y dejó a todos los presentes con más preguntas que respuestas.

El partido había transcurrido con normalidad durante los primeros 45 minutos. El Verdinegro se imponía gracias al gol convertido por Jaurena a los 35 minutos y nada hacía prever que la historia tomaría un giro inesperado.

No obstante, cuando el primer tiempo ya había terminado y varios futbolistas se dirigían a los vestuarios, el arquero de Nueva Chicago, Facundo Masuero, alertó que había sufrido una lesión. Según las primeras versiones, un petardo o elemento de pirotecnia habría explotado cerca suyo o alguna partícula habría impactado en uno de sus ojos.

La mecánica exacta del hecho todavía es materia de investigación. La preocupación fue inmediata.

El personal médico ingresó rápidamente y se decidió trasladar al futbolista al hospital más cercano para una evaluación más profunda. A partir de ese momento inició una larga espera dentro del estadio.

La posibilidad de que el encuentro continuara dependía exclusivamente de la condición física del arquero. Mientras los hinchas aguardaban novedades en las tribunas y los equipos permanecían a la expectativa, la incertidumbre dominó la escena.

Finalmente, cuando la ambulancia regresó al estadio, llegó la noticia que terminó de cerrar la noche. Los profesionales de la salud informaron que Masuero no estaba en condiciones de continuar jugando.

Con ese panorama, el árbitro tomó la decisión de suspender el encuentro. El enojo de los hinchas La resolución generó malestar entre los simpatizantes de San Martín, que comenzaron a retirarse del estadio entre insultos y silbidos.

Más allá de la bronca lógica por la suspensión, muchos hinchas coincidían en una misma reflexión: no encontraban explicación para lo sucedido. El equipo estaba arriba en el marcador y el encuentro se desarrollaba sin incidentes dentro del campo de juego. \"Es una vergüenza\", repetían algunos aficionados mientras abandonaban las tribunas.

Otros cuestionaban cómo fue posible que ingresara pirotecnia a un estadio donde esos elementos están prohibidos. También hubo reclamos dirigidos a los controles de seguridad y a la organización del espectáculo.

Para muchos, el episodio dejó expuestas falencias que ahora deberán ser revisadas. Entre el enojo y la frustración, varios socios e hinchas reclamaron que se identifique al responsable del lanzamiento del petardo y que reciba una sanción ejemplar.

Asimismo, pidieron que se investigue a fondo lo ocurrido para evitar que un hecho similar vuelva a repetirse. Mientras tanto, queda por conocerse el parte médico oficial sobre la lesión sufrida por Masuero y la resolución de los organismos competentes respecto de los 45 minutos que quedaron pendientes de jugarse en Concepción.

Fotos: Diario de Cuyo.