Como elegantes paradojas visuales, en los veintiún retratos de Sustancia, la muestra de Santiago Carrera (Buenos Aires, 1982) en la FotoGalería Sara Facio del Teatro San Martín (avenida Corrientes 1530), las protagonistas ocultan su rostro y solo exhiben sus largas cabelleras echadas hacia adelante, a la manera de velos e incluso telones de una representación que queda librada a la imaginación de los espectadores. No fueron hechas con herramientas de inteligencia artificial.Formado como fotógrafo en la Escuela Diego Ortiz Mugica, en la que luego se desempeñó como docente, Carrera hizo producciones para Marcos López, mientras siguió estudiando en talleres y clínicas con Tomás Mugica, Fabiana Barreda, Marcos Zimmerman y Julieta Escardó.

En 2016 fue seleccionado para participar de la Residencia “La Wayaca Current”, en la comunidad Guna Yala, en Panamá, y en 2017, integró el Proyecto PAC, organizado por la galería Gachi Prieto. Es cofundador de Quorum Argentina y Quorum Francia, tienda de arte que promueve el trabajo de más de doscientos artistas.

LA NACION > Cultura Marilyn Monroe y la literatura: un affaire que rompe con los prejuicios sobre el mayor símbolo sexual del siglo XXCon su fotolibro Submarino, que forma parte de la Biblioteca Hirsch del Museo de Bellas Artes de Houston, ganó el Premio Publicación Latinoamericano La Luminosa.Las imágenes fueron construidas de manera artesanal. “Las mujeres retratadas son reales y los fondos también son físicos, no digitales -dice Carrera a LA NACION-. Para realizarlos utilicé patrones del reconocido diseñador británico William Morris, impresos sobre papel de vía pública, junto con antiguos empapelados recuperados de una fábrica que estaba cerrando y que habían sido utilizados por el fotógrafo Marcos López en sus producciones.

En ese sentido, Sustancia es una obra construida manualmente, donde cada retrato surge de la combinación entre el cuerpo, el cabello y un escenario material cuidadosamente elaborado”.Sustancia agrupa dos series en el túnel de la FotoGalería. “Fueron hechas en momentos consecutivos -explica Carrera-. La primera está compuesta por retratos más coloridos, mientras que la segunda introduce una atmósfera más misteriosa y austera.

En esta segunda etapa trabajé con vestuario diseñado por Pablo Ramírez, predominantemente negro, con apenas algunos detalles blancos, y también incorporé fondos oscuros. Esta decisión buscaba eliminar referencias temporales y espaciales, generando imágenes más abstractas y misteriosas”.Quiso que los espectadores se encontraran con “figuras sin rostro y sin una temporalidad definida, para abrir un espacio de reflexión; el contraste entre ambas series no responde a una oposición, sino a una evolución del mismo universo visual, desde una presencia más ornamental y colorida hacia una síntesis más austera, donde el misterio y la ambigüedad adquieren un papel central”.Trabajó con modelos femeninas por dos motivos. “En primer lugar, por una cuestión práctica vinculada a la construcción de las imágenes: necesitaba cabellos muy largos que pudieran ser peinados hacia adelante para cubrir completamente el rostro y convertirse en un elemento central de la composición, pero asimismo, me interesaba que la presencia femenina aportara una carga simbólica particular -detalla-.

Aunque las figuras pierden su identidad individual al ocultar el rostro, conservan una asociación con ideas ligadas a lo femenino, como la maternidad, el origen, la protección o el misterio. Buscaba construir imágenes que funcionaran como arquetipos y que permitieran múltiples interpretaciones: la figura femenina se convierte en un vehículo para explorar temas universales relacionados con la identidad, la memoria y la condición humana”.“En mi trabajo suelo establecer un diálogo con la historia del arte, especialmente con la pintura clásica y las artes plásticas, pero desde una mirada contemporánea -señala-.

En Sustancia tomé referencias de la pintura renacentista para la construcción de los peinados, las poses y la disposición de las manos. Como los rostros permanecen ocultos, las manos adquieren un papel fundamental para transmitir sensibilidad, emoción y presencia.

En algunas obras pueden reconocerse citas o ecos de pinturas emblemáticas; por ejemplo, una de las fotografías retoma la posición de las manos de La Gioconda de Leonardo da Vinci”.También hay influencias del surrealismo. “Puede vincularse con el universo de René Magritte, por el uso del ocultamiento y la tensión entre lo visible y lo invisible. Al cubrir los rostros, las imágenes generan una sensación de extrañamiento que invita al espectador a completar el sentido de la obra desde su propia experiencia.

Me interesa ese cruce entre referencias clásicas y una fotografía contemporánea que plantea nuevas preguntas sobre la identidad en la actualidad, la representación y la percepción”.¿De qué está hecho el arte? Historias de cristos en ambulancia, cantos reveladores y pigmentos que hablan bajo el microscopioRecibó la invitación del director de la FotoGalería, Claudio Larrea, con alegría y emoción. “Aunque las dos series de Sustancia han tenido un importante recorrido internacional con exhibiciones en museos y galerías, asimismo de su participación en ferias y colecciones privadas, nunca habían sido presentadas en su totalidad -dice-.

Por eso, esta exposición tiene un significado muy especial para mí: es la primera vez que las 21 obras se exhiben juntas, permitiendo ver el proyecto de manera integral, tal como fue concebido. Poder hacerlo en la Fotogalería Sara Facio del San Martín representa asimismo un gran privilegio.

Se trata de un espacio emblemático para la fotografía argentina, con una historia y una relevancia cultural inmensas”.En la muestra hay una vitrina que reúne publicaciones, planchas de contacto tomadas con una cámara analógica Hasselblad e impresiones de prueba de distintos trabajos. El texto de sala es del curador italiano Carlo Vignapiano.En la actualidad, Carrera, que vive en Buenos Aires, desarrolla una serie de bodegones fotográficos inspirados en la pintura flamenca del siglo XVII. “Intervengo manualmente frutas y verduras, pintándolas individualmente con acrílico negro.

Este gesto vuelve a poner en juego una idea que atraviesa gran parte de mi obra: la tensión entre lo visible y lo oculto, entre la superficie y la esencia. En cada imagen hay una fruta o verdura cortada que deja ver su interior, generando un contraste entre aquello que permanece velado y aquello que se revela”, concluye.Para agendarSustancia, de Santiago Carrera, se puede visitar de martes a viernes, 14 a 21, y sábados y domingos, de 13 a 20, con entrada gratuita en la FotoGalería del Teatro San Martín (avenida Corrientes 1530), hasta los primeros días de julio.