Ayer se hizo público un informe de la Oficina Nacional de Auditorías que dio a conocer que Andrés subarrendó tres casas rurales dentro de la propiedad en el Royal Lodge por la que él pagaba un simbólico “grano de pimienta” durante dos décadas; asimismo, esa oficina desveló que sus hijas ocupaban de forma gratuita dos propiedades dentro de los palacios de Kensington y St.James. El disfrute de esas dos propiedades es fruto de una decisión de la difunta reina Isabel II, y su hijo la ha mantenido hasta ahora porque las medidas de desposesión de títulos y propiedades aplicadas al ya expríncipe Andrés -debido sobre todo a sus vínculos con el pederasta estadounidense Jeffrey Epstein- no se han aplicado a sus hijas, que siguen conservando el título de princesas.

The Times asegura que el monarca ahora va a revisar el caso de esas dos propiedades de las que disfrutan sus sobrinas “en este año”, pero no hay todavía una decisión tomada al respecto. Beatrice, de 37 años, y Eugenie, de 36, ambas sin obligaciones oficiales pese a su tratamiento de princesas, son hijas de Andrés y Sarah Ferguson.

Ambas tienen otras propiedades en Inglaterra y en Portugal, por lo que las dos mencionadas solo las ocupan de manera ocasional.