La llegada del Papa León XIV a Barcelona ha generado una alta expectación dada la relevancia de la visita. Siempre que ha venido un papa, toda la ciudad se ha visto implicada debido al alto volumen de personas que arrastra al visita del Pontífice y de la logística que hay que preparar.

La última visita de un pontífice a Catalunya —y también a España— fue la de Benedicto XVI, quien consagró la Sagrada Familia como basílica el 7 de noviembre de 2010. Después de su renuncia, durante los 12 años del papado de Francisco, el argentino no visitó España.

Dieciséis años después y ante la inminente llegada de León XIV, desde 20minutos recordamos cómo fue la estancia de 22 horas del pontífice alemán y cómo lo explicó este diario. Benedicto XVI llegaba sobre las 21.30 horas al Aeropuerto Josep Tarradellas Barcelona-El Prat (que por aquel entonces solo era el Aeropuerto de El Prat) y pasaba la noche en el Arzobispado de Barcelona, donde se llegaría a fotografiar saludando a los fieles desde el balcón del edificio.Ya por la mañana, comenzaría el acto de consagración del templo de Antoni Gaudí.

El pontífice otorgó el título de basílica menor dada la importancia de la edificación y la continuidad del culto católico al 'unir' el altar con las paredes: "Que el Señor santifique con su poder esta casa y este altar para que ungimos ejerciendo nuestro ministerio, para que manifiesten con un signo visible el misterio de Cristo y la Iglesia", expresó Joseph Aloisius Ratzinger en ese instante. Durante el discurso que ofreció Benedicto XVI ante los fieles –que inició y acabó en catalán–, realzó la figura de Gaudí y destacó su "cristianismo ejemplar", asimismo de admirar cómo la Sagrada Familia era la suma de "técnica, arte y fe".

Las crónicas del día también recuerdan que hizo un llamamiento "en pro de la familia tradicional, en contra del aborto y el matrimonio homosexual", que había aprobado años antes el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, siendo el cuarto país del mundo en permitir el matrimonio igualitario.La ceremonia contó con una gran representación institucional, incluida la de los reyes Juan Carlos I y Sofía, quienes fueron aplaudidos a su llegada y salida, según se explica en la crónica de entonces. También estaba el entonces presidente de la Generalitat, José Montilla, acompañado de su Govern y otros representantes del panorama político catalán.

Las crónicas de la jornada relatan que se ofreció una misa con 6.500 fieles en la Sagrada Família y con unas 36.000 personas alrededor del templo. Asimismo, otras 3.000 personas siguieron la eucaristía en unas pantallas gigantes que instaló el Ayuntamiento de Barcelona en la Monumental.

Después de la consagración de la Sagrada Familia, que contó con un Virolai, el pontífice se subió a su 'papamóvil' para volver hacia el Arzobispado, pasando por las calles Marina o Diputació. En total, la visita reunió a unas 250.000 personas.

A la llegada a la residencia eclesiástica, el Papa comió con un centenar de arzobispos y cardenales, antes de visitar la Obra Social del Nen Déu, donde, según explicó este medio, "un grupo de alumnos de este centro para niños con discapacidad le cantó la canción alemana 'La tierra y yo' versionada en catalán y le dieron regalos". Finalmente, la visita a Barcelona concluyó con una reunión con Zapatero en el aeropuerto de la capital catalana, previo a coger su vuelo rumbo a Roma (Italia).En el hangar de Iberia, Benedicto XVI atendió brevemente a los periodistas para hacer una rápida valoración de su estancia en Catalunya y Galicia; previamente había estado en Santiago de Compostela.

Expresó que llevará en el corazón a todos los españoles, especialmente a los más desvalidos, y los pondrá bajo la protección de la Virgen María, "tan venerada e invocada en Galicia, Catalunya y los demás pueblos de España". Por su parte, el rey Juan Carlos I —ahora emérito— agradeció las muestras de afecto del pontífice hacia España.Después de la visita del Papa a Barcelona, Montilla destacó los mensajes del pontífice de "proximidad" hacia Catalunya y su cultura, asimismo de poner de manifiesto los retos que afrontaban en esos momentos la Iglesia y la sociedad.

En 2010, España y Europa estaban inmersas en una de las crisis económicas más graves. También valoró el uso de la lengua catalana por parte del Papa en el acto en la Sagrada Familia.Asimismo, le regaló un libro al pontífice sobre los 800 años de historia de la literatura catalana, editado con motivo de la participación catalana en la Feria de Frankfurt.

Por su parte, el entonces alcalde de Barcelona, Jordi Hereu —ahora ministro de Industria y Turismo—, aprovechó el evento para "abrir un diálogo más fluido, abierto, intenso y constructivo" entre Barcelona y la Iglesia. La visita de Juan Pablo II a BarcelonaAños atrás, Juan Pablo II visitó el 7 de noviembre de 1982 Catalunya, la única vez que lo haría, durante el primer viaje de los cinco que haría a España durante su pontificado.

El pontífice polaco fue hasta Montserrat, donde visitó a los monjes de la abadía y a los fieles que se acercaron hasta el lugar. Allí llevó a cabo una homilía —leyendo varios párrafos en catalán— y bendijo a la Moreneta.

Durante el acto, también participó la Escolanía de Montserrat.Después, se trasladó hasta la capital catalana, donde recorrió varias calles de la ciudad en 'papamóvil' hasta llegar a la Sagrada Familia —año en el que se inauguró la Puerta de la Pasión— para contemplar los avances de la obra de Antoni Gaudí y hacer un rezo en el templo. También visitó la Catedral de Barcelona y se reunió con los representantes eclesiásticos.

Juan Pablo II puso su broche final a la visita con una misa en el Camp Nou, donde unos 100.000 fieles formaron parte de una eucaristía marcada por la lluvia.