“No dejamos de hacer ejercicio porque envejecemos, envejecemos porque dejamos de hacer ejercicio”, dice una frase de Kenet Cooper. Joan Guimet parece aplicarse la máxima: desde finales de la treintena vive enganchado a la magia de sentir el asfalto bajo sus zapatillas.

Correr se convirtió hace casi medio siglo en bálsamo y motivación diaria. Tampoco ha colgado las botas en lo profesional: sigue encontrando formas de dar clase y proporcionar apoyo a los más vulnerables, una vocación que le ha ocupado toda una vida.Seguir leyendo...