Internet es hoy en día un hilo invisible que permite, como si fuera magia –o brujería–, que la mayor parte de nuestro entorno funcione. Y eso en España significa que casi 50 millones de habitantes dependen cada día de que esa magia que todo lo nutre esté disponible.

Pero nuestro país tiene buena parte de su territorio comprendido en lo que ha venido a llamarse la España vacía, o más bien vaciada a golpe de falta de oportunidades para prosperar. Porque asimismo de vacía de personas, estas tierras también están en muchas ocasiones vacías de infraestructuras.Aunque los diferentes gobiernos que han liderado el Estado han asegurado que iban a apostar por una red de comunicaciones que proporcionara conexión estable a toda la población, la realidad es que en las comunidades autónomas en las que el índice demográfico por kilómetro cuadrado roza la soledad el internet de alta capacidad brilla por su ausencia.Y luego están las limitaciones creadas por nuestra propia orografía: las montañas, los valles, los desiertos y las costas.

Todos los contrastes de una España que cambia cada vez que cruzas esa línea imaginaria que separa sus regiones.A todas esas personas son a las que apunta Amazon con su gran último proyecto.Así es Amazon Leo, el internet satelital de AmazonAmazon Leo es el nuevo nombre de Project Kuiper, el proyecto de internet por satélite que Amazon inició hace siete años. La compañía retiró oficialmente la marca Project Kuiper el pasado noviembre, haciendo así referencia con su nueva identidad a las siglas de Low Earth Orbit, es decir, órbita terrestre baja.La idea es “ofrecer internet rápido y fiable a los clientes y comunidades que más lo necesitan, allí donde la banda ancha no es fiable, no es asequible o simplemente no existe”, señala Martijn van Delden, responsable de Amazon Leo para consumo en Europa, durante el encuentro Delivering The Future que la compañía de Seattle ha celebrado en Londres.

El truco para lograr semejante hazaña es hacerlo desde el cielo: mediante una constelación de satélites en órbita baja.Los satélites tradicionales, explica Van Delden, orbitan aproximadamente a 35.000 kilómetros de la Tierra, mientras que “Amazon Leo opera unas 60 veces más cerca”, concretamente a una distancia de entre 590 y 630 kilómetros. “La mejor forma de compararlo es pensar en una llamada de larga distancia: dices algo, se produce ese silencio incómodo y, justo cuando intentas rellenarlo, la otra persona responde”, ejemplifica. Así, por un lado, la proximidad ofrece baja latencia –con tiempos de respuesta casi instantáneos– y, por otro lado, alcance global.La promesa de combinar ambas cosas es conseguir “experiencias en tiempo real, como videollamadas, streaming o computación en la nube con una sensación similar a la que se tiene en casa”, indica el responsable de Amazon Leo para consumo en Europa.Una antena del tamaño de un KindleLa conexión de Amazon Leo funcionará a través de una antena de usuario que se comunicará con los satélites de la constelación cuando pasen sobre la zona de cobertura.

Esos satélites, situados en órbita baja, enviarán el tráfico a través de enlaces ópticos con otros satélites y estaciones terrestres conectadas por fibra a la red de AWS y a internet, lo que facilita una latencia de “unos 50 milisegundos”.“Tenemos tres opciones de antena. Leo Pro, con velocidades de descarga de hasta 400 Mbps para la mayoría de clientes.

Leo Ultra, con hasta 1 Gbps de descarga [y 400 Mbps de subida] para empresas. Y Leo Nano, con hasta 100 Mbps de descarga para conectividad portátil y en movimiento”, detalla el responsable de Amazon Leo para consumo en Europa.

Este modelo Nano, revela después, “tiene aproximadamente el tamaño de un Kindle”.Competir con un giganteSe trata de un modelo de negocio que ya nos suena: el más extravagante de los magnates de nuestro tiempo inició hace tiempo la misma andadura. Starlink de Elon Musk ya opera en más de 150 países, territorios y mercados, incluida España, no solo con su servicio de internet satelital a antena terrestre, sino también con su conexión direct to cell, es decir, la que proporciona conectividad directamente en el móvil, siempre que el smartphone sea compatible con esta tecnología –la cual Amazon también ha anunciado que proporcionará–.Van Delden es consciente de la competencia, pero asegura que Amazon cuenta con un as bajo la manga: “Tenemos la antena de mayor velocidad en producción”, declara en una entrevista con un pequeño grupo de periodistas durante la cita londinense.

Asimismo se atreve a afirmar que su sistema será “fácil de instalar, fácil conectarse y fácil recibir soporte”. Y añade que desde la compañía se están “asegurando de ofrecer precios accesibles y asequibles”, si bien evita dar cifras exactas para no saltarse los constreñidos protocolos corporativos.Para hacerse una idea, las tarifas de Starlink en España parten de los 29 euros mensuales en su opción más económica.

Asimismo, si bien en los inicios del servicio el kit que incluía la antena debía pagarse aparte y costaba unos 350 euros, en la actualidad la compañía de Musk ofrece sin coste el terminal a cambio de una permanencia de doce meses.En un país como España, donde la fibra tiene una penetración muy alta y precios ajustados, tanto SpaceX como Amazon tendrían dificultades para trasladar a los clientes mayores costes.Amazon Leo quiere "conectar comunidades desatendidas"Pero posiblemente el reto va más allá de lo económico: el usuario medio urbano no va a pagar por tener internet por satélite si tiene fibra barata y estable. Ya sea de Starlink o de Leo.

Y Van Delden lo confirma: su foco son “comunidades desatendidas”, así como “servicios de respaldo o portátiles”.Es decir, no vienen a sustituir la banda ancha de Madrid, Zaragoza o Barcelona, sino a cubrir los huecos donde la red terrestre no llega bien o donde hace falta conectividad alternativa. Porque esos huecos existen: según datos ofrecidos por la compañía, 2.600 millones de personas en todo el mundo no tienen una conexión a internet rápida y fiable. “Puede ser un estudiante en la Andalucía rural que no puede asistir a una clase virtual”, comenta el responsable de Amazon Leo para consumo en Europa en su intervención en el encuentro.¿Por qué Amazon ha entrado en este negocio?

El propio Van Delden lanza en el escenario una declaración sin pudores de su fuerza como empresa: “Porque tenemos los ingenieros, las capacidades de fabricación y la escala operativa necesarias para desplegar un servicio global por satélite”.Una red tejida para que todo funcioneLa operativa es probablemente lo más relevante de la ecuación, porque no hablamos de un pez pequeño, sino de una ballena: Amazon es la segunda compañía global por ingresos en el último Fortune Global 500 disponible y la quinta por capitalización bursátil, asimismo de una de las marcas más valiosas del planeta.En 2020, la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) de Estados Unidos autorizó que Amazon desplegara y operara una constelación de 3.236 satélites para ofrecer servicios de banda ancha. No obstante, Amazon Leo es mucho más que los equipos que se encuentran en el espacio: requiere “antenas propias y pasarelas terrestres distribuidas por todo el mundo”, recuerda Van Delden.De esos más de 3.000, de momento Amazon ha puesto en órbita 331 satélites en 12 lanzamientos.

Con este despliegue la compañía ha comenzado una preview empresarial con clientes seleccionados, pero quiere acelerar sus planes de comercialización porque prevé extender el servicio durante 2026, aunque por ahora no existe una beta pública ni una disponibilidad abierta para hogares. Y para expandirse necesita, por un lado, hacer más equipos –en su planta de producción de Kirkland, Washington, tiene capacidad para fabricar hasta 30 satélites por semana– y, por otro lado, seguir lanzando al espacio su tecnología: “Hemos asegurado más de 100 misiones de lanzamiento para desplegar nuestra constelación [...] y Europa es clave en esa historia.

Nuestro contrato con Arianespace incluye 18 lanzamientos”.Amazon ha diversificado el despliegue de Leo entre cuatro proveedores de lanzamiento: United Launch Alliance, Arianespace, SpaceX y Blue Origin. Ha sido precisamente esa diversificación la que les permite afirmar que sus planes “siguen en plazo” a pesar del reciente incidente con Blue Origin.

La siguiente fase, la segunda generación de Leo (Leo Gen 2), duplicará la constelación hasta superar los 7.000 satélites, “ampliando la cobertura a las regiones más septentrionales y meridionales del mundo”.Pese a ser la tercera mayor constelación en órbita, por detrás de Starlink y OneWeb, este orquestado plan hace que el directivo se muestre optimista: “Solo en esta década, Amazon Leo contribuirá con 2.800 millones de euros al PIB de la Unión Europea”.