Cuando estalló el conflicto en Irán, el consenso del mercado apostaba por un episodio breve y de impacto limitado. Tres meses después, ese relato se ha desdibujado: el petróleo sigue en tensión, la inflación avanza y el crecimiento pierde fuelle, configurando un contexto incómodo para los activos de riesgo.

Paul Hollingsworth (Leamington Spa, Reino Unido, 1990), economista jefe de Mercados Desarrollados de BNP Paribas y exanalista del Tesoro británico, no compra el pesimismo extremo. Cree que la economía global aún puede absorber el golpe.

Eso sí, admite que las principales preocupaciones de los inversores son dos: la guerra en Oriente Próximo y la inteligencia artificial, que, a su juicio, generará más empleo del que destruirá.Seguir leyendo