Durante décadas, la medicina estética estuvo asociada principalmente a la corrección de arrugas, líneas de expresión o signos visibles del envejecimiento. No obstante, en los últimos años ha surgido una tendencia distinta: actuar antes de que aparezcan los cambios más notorios y enfocarse en mejorar la calidad de la piel desde sus capas más superficiales.La doctora Andrea Hernández, especialista en medicina estética, explica que cada vez más pacientes buscan tratamientos que ayuden a mantener la hidratación, la luminosidad y la firmeza de la piel sin modificar los rasgos faciales.“Hablamos de prevención, a partir de los 25 años comenzamos a perder aproximadamente 1 por ciento de colágeno al año, por lo que existen estrategias enfocadas en mantener activo ese proceso natural de producción”, señala.Uno de los conceptos que ha ganado relevancia dentro de esta conversación es el de los poli revitalizantes, formulaciones que combinan diferentes ingredientes destinados a mejorar el entorno biológico de la piel, como el NCTF, al que denominan oro rosa, por su color y su riqueza en nutrientes.

Entre sus componentes suelen encontrarse ácido hialurónico libre, polinucleótidos, minerales, coenzimas y antioxidantes. Más que buscar un efecto inmediato sobre arrugas profundas o cambios estructurales del rostro, estos tratamientos están orientados a mejorar aspectos como la hidratación, la textura y las líneas finas.“Lo que buscamos es una revitalización de la piel.

Eso puede traducirse en una mejor hidratación, luminosidad y una apariencia más saludable”, explica Hernández.La especialista señala que este producto inyectable actúa principalmente en la dermis superficial, una capa donde se encuentran los fibroblastos.“Los fibroblastos son las células que producen colágeno y elastina dentro de la piel. Viven en todas las capas pero con mayor cantidad en la dermis, por eso aplicamos ahí el producto, ponemos el nutrimiento y lo estamos alimentando”, comenta.De acuerdo con la médica, el objetivo de estas estrategias es favorecer ese microambiente celular para que los fibroblastos continúen realizando sus funciones de manera adecuada.La tendencia responde también a una nueva forma de entender el envejecimiento.

Si antes la atención se centraba en eliminar signos visibles, ahora existe un mayor interés por preservar la calidad de la piel a largo plazo.La aplicación del NCTF es con una pequeña jeringa de 3ml de producto con una aguja de 0.6 milímetros que apenas se siente; previo se pone anestesia en crema para reducir la sensibilidad. Se inyectan cantidades mínimas del producto en todo el rostro, que al final dejan pequeñas ampollas que desaparecen en un par de horas dependiendo de cada persona.La recomendación de la doctora es tener tres sesiones cada 14 o 21 días para tener mejores resultados: “Después podemos hacer su retoque a los seis meses, dependiendo las necesidades de cada paciente”.

Según la doctora Hernández, algunos tratamientos preventivos pueden comenzar a considerarse desde edades tempranas, siempre bajo valoración médica individualizada.En una época en la que la conversación sobre belleza se orienta cada vez más hacia el bienestar y la naturalidad, la calidad de la piel se ha convertido en uno de los nuevos indicadores de salud estética. Más allá de perseguir la juventud eterna, la tendencia parece apuntar a algo más sencillo y sostenible: cuidar la piel para que envejezca de la mejor manera posible.OAGP