Sánchez vs Fujimori

Una pregunta que surge de la elección de la primera vuelta es: ¿Cuáles son las características socioeconómicas de los votantes de Sánchez y de Fujimori? Las encuestas nos ofrecen una lectura, pero quisiéramos tener una mayor comprensión.
Con este propósito correlacionamos el porcentaje de votos válidos que obtuvo cada candidato a nivel departamental en la primera vuelta con una serie de indicadores socioeconómicos obtenidos de las encuestas de hogares; y las dividimos en cinco categorías—pobreza, bienestar, programas gubernamentales, sectores económicos y gobernabilidad e instituciones—. A mayor correlación, mayor representatividad de éstos indicadores.
Sánchez siempre ha dicho que representa a los sectores menos favorecidos y la evidencia confirma parcialmente esta afirmación, la correlación entre su votación en los departamentos con mayor pobreza monetaria llega al 30% y con pobreza extrema a 50%, mientras en el caso de Fujimori son solo 10% y -12%. No obstante, si optamos por otras definiciones de bienestar, las correlaciones son aún más fuertes.
Por ejemplo, con informalidad llegan a 77%, con los subempleados a 73%, y con el Índice de Desarrollo Humano (IDH) a -69%—menor IDH mayor votación. Por el contrario, las correlaciones de Fujimori son más débiles, -14%, -25% y -4%, respectivamente.
Esto nos hace pensar que más que representar a los pobres, Sánchez representa a la población informal y vulnerable que no logró insertarse en el mercado laboral. Por el contrario, Fujimori tiene mayor correlación con la economía moderna.
Por ejemplo, con el nivel de ingreso de las familias tiene una correlación de 20%, con el de gasto 31%, y con los empleados en las MYPEs de 62%. Las correlaciones del voto de Sánchez con estas variables son negativas de -76%, -79 y -4%, respectivamente.
Algo parecido pasa con la educación primaria, mientras que Fujimori muestra correlaciones positivas con la educación primaria de 33%, las de Sánchez son de -87%, lo que muestra que Fujimori representa a los grupos más ligados a la economía moderna que han experimentado progreso en sus vidas. Después se encuentran las correlaciones con los programas sociales del gobierno y algunos servicios que podrían denotar mayor bienestar.
Por ejemplo, la votación de Sánchez está fuertemente correlacionada con la población beneficiaria del programa Juntos, con 74%, y con departamentos con altos índices de anemia, con 39%. En contraste, las correlaciones de Fujimori con estas variables son de -5% y -27%, respectivamente.
Pero, en el acceso a los servicios, Sánchez presenta correlaciones negativas, mientras que Fujimori registra correlaciones positivas. En el acceso a agua potable, las correlaciones son de -55 para Sánchez y 3% para Fujimori; en telefonía celular, de -57% y 10%, respectivamente; y en acceso a la red de desagüe, de -52% y 14%.
Sorprendentemente ninguno de los candidatos guarda relación con acceso a internet. La correlación es de -4% para Sánchez y -10% para Fujimori.
¿Podría esto sugerir una limitada conexión entre sus bases electorales y las variables vinculadas a la digitalización y las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial? Luego se encuentran las correlaciones con variables fiscales.
Nuevamente sorprende que la votación de Sánchez muestra una correlación negativa de -9% con la ejecución del gasto de capital y de -29% con recaudación tributaria. En el caso de Fujimori, las correlaciones alcanzan -34% y 0%, respectivamente.
En otras palabras, los votantes de ambos candidatos parecen estar poco vinculados con territorios que registran mayores niveles de obra pública y recaudación tributaria. Otro aspecto para tomar en cuenta es los sectores económicos.
Los votantes de Sánchez están correlacionados con la agricultura tradicional en 35%; con la minería informal capturada por los departamentos con mayores pasivos ambientales, en 29%; y con los departamentos con mayores registros vigentes en el Reinfo, en 10%. Mientras que están correlacionados negativamente con agricultura de exportación, -43% y la minería formal -31%.
Fujimori es la otra cara de la moneda, y sus correlaciones son -28%, -33%, -51%, 40% y 29%, respectivamente. De hecho, Sánchez tiene alta votaciones donde predominan las actividades informales e ilegales, mientras que Fujimori está relacionada a la formalidad y la legalidad.
Por último, están las correlaciones con variables institucionales y de gobernabilidad. Por ejemplo, los votos de Sánchez tienen una correlación con los niveles de precepción de la igualdad ante la ley de -14%, mientras que la de Fujimori registra 43%.
En conocimiento de la democracia, las correlaciones alcanzan -75% para Sánchez y 4% para Fujimori. Algo similar ocurre con la percepción favorable de la gestión del gobierno central, donde las correlaciones son de -28% y 38%, respectivamente.
Una vez más los votantes de Sánchez y Fujimori muestran perfiles marcadamente distintos –e incluso opuestos—en indicadores vinculados con gobernabilidad e institucionalidad. Estas correlaciones de votos por los candidatos e indicadores socioeconómicos muestran que la polarización política que hemos visto se refleja en una polarización socioeconómica.
Los menos favorecidos--no solo los pobres sino los informales, la población vulnerable y la ilegalidad--está identificada con Sánchez, mientras que aquellos que se han beneficiado del crecimiento económico y viven en el sector moderno están asociados con Fujimori. Puede parecer un resultado esperable, pero quizás no lo es pues nos indica que nuestro éxito en el combate a la pobreza no se traduce en una identificación con los gobiernos que mejores resultados han tenido.
Más aún, lo más preocupante es que la asociación de Sánchez con sectores vulnerables e informales refleja que no hemos atacado las raíces de nuestra informalidad e ilegalidad—un reto que deberá afrontar el siguiente gobierno.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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