La bandera del Vaticano ondea desde el jueves en Brians 1, el centro penitenciario de Sant Esteve Sesrovires que el miércoles recibirá a León XIV, convirtiéndose en el primer Papa que visita una prisión española. Una brigada de paletas trabaja a destajo adecentando el auditorio que acogerá el encuentro del Pontífice con ochenta internos y veinte funcionarios de prisiones.

Las paredes lucen un blanco impoluto y huelen a recién pintado.Seguir leyendo...