Madrid se prepara para un “acontecimiento histórico”, en palabras de su alcalde, José Luis Martínez-Almeida, y lo hace en blanco y amarillo, los colores del Vaticano, esperando con ganas la visita de León XIV con una banda sonora a priori imposible firmada por el rey del reguetón Bad Bunny, en una ciudad que sabe a pasta de té y fresones -el dulce 'cor unum', 'un solo corazón', horneado por los pasteleros madrileños- y con las tiendas de souvenirs haciendo su agosto a primeros de junio.Seguir leyendo...