Luego de 88 días de desconexión casi total de internet, los iraníes volvieron a conectarse el pasado miércoles a la Red global. El país que, en apenas tres meses, ha cambiado a una velocidad vertiginosa, entre la guerra, el colapso parcial de infraestructuras y una creciente militarización de la vida cotidiana.

Cuarenta días de conflicto —Washington y Teherán mantienen un alto el fuego desde el pasado 8 de abril—, junto con las restricciones al tránsito marítimo entre el golfo Pérsico impuestas por Irán y Estados Unidos, han terminado de golpear a una economía ya estructuralmente debilitada.Seguir leyendo