En días en los que el mercurio se dilata y asciende en los termómetros se hacen más apetecibles los vinos más livianos, frescos y refrescantes —blancos o rosados— y los espumosos; aunque un tinto de graduación alcohólica contenida, no muy potente y algo refrescado también es una buena elección para los días más calurosos. Los vinos sin alcohol o de baja graduación se están haciendo un destacado hueco en el mercado, así como los que se elaboran con variedades autóctonas fruto de las agriculturas ecológica, biodinámica y regenerativa.

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