El estrés no es necesariamente negativo. En niveles moderados puede convertirse en un aliado: ayuda a reaccionar con rapidez, mejora el rendimiento y aumenta la capacidad mental y física para afrontar situaciones exigentes como un examen, una entrevista de trabajo o una competición deportiva.

El problema aparece cuando ese estado de alerta deja de ser puntual y se mantiene en el tiempo.Seguir leyendo...