La Casita que Bad Bunny coloca en los escenarios de su gira nació como una reivindicación de la identidad puertorriqueña: representa las clásicas construcciones populares puertorriqueñas de la isla. En los conciertos del cantante, no obstante, este recurso ha terminado por transformarse en una suerte de zona VIP que acoge a famosos de todo el mundo —y a algunos escogidos entre el público—.

Por ello, se ha convertido en munición para denunciar la crisis habitacional por toda España. Seguir leyendo