En mitad de la tormenta, la liga saudí de golf busca un salvavidas al que aferrarse. Y el mejor que encuentra a mano es la competición por equipos, el elemento verdaderamente diferencial y rompedor que ha definido la identidad de LIV desde su nacimiento en junio de 2022 hasta estos días de zozobra.

El anuncio del Fondo Soberano de Arabia, PIF, del final de su financiación a partir de 2027, un grifo que en este periodo ha chorreado 5.000 millones de dólares bañados en petróleo, conduce a los responsables de la liga a buscar “como locos” nuevos socios inversores que permitan la supervivencia de la competición. En ese partido que se juega en los despachos, la liga saudí no puede extender sobre la mesa una rentabilidad económica que no existe, ni una repercusión deportiva que es mínima en el mayor mercado mundial, Estados Unidos.

Su carta de presentación es aquello que diferencia a la cita saudí de los circuitos estadounidense y europeo, el golf por equipos.Seguir leyendo