Si hay un proyecto desempolvado por el Gobierno de Salvador Illa que ha provocado sorpresa y escepticismo es el de la línea ferroviaria orbital. A principios de los 2000, el Ejecutivo de Pasqual Maragall puso la infraestructura sobre la mesa, pero la crisis económica y otras vicisitudes motivaron que quedase guardado en un cajón.

Hace unas semanas, no obstante, se convirtió en elemente clave para arrancar el sí de Esquerra Republicana a los Presupuestos de la Generalitat. La línea en forma de abanico, que va desde Mataró a Vilanova i la Geltrú, atraviesa -sin pasar por capital catalana- lo que algunos llaman la región metropolitana de los cinco millones de habitantes.

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