En una entrevista por ABC TV, el ministro del Interior, Enrique Riera, expuso las excusas técnicas y los temores que tenía el Gobierno con el fin justificar por qué el Estado paraguayo, con toda su tecnología, fue incapaz de salvar a Almir de Brum. Luego de 103 días de cautiverio en manos del autodenominado Ejército del Pueblo Paraguayo (EPP), el paraguayo no fue rescatado, sino que se le escapó por iniciativa propia y caminó cinco días por el monte hasta encontrar auxilio.

El ministro del Interior sostiene que el equipo táctico estuvo a milímetros del campamento en la Reserva Morombí. No obstante, la orden de rescate definitivo nunca llegó. “Estuvieron muy cerca, en pocas palabras, casi nos vieron”, admitió el ministro.

Por su parte, Valmir de Brum, padre de Almir, había revelado que su hijo aprovechó un descuido de la banda armada para huir. Aunque Riera remarcó que había militares rodeando el área, Almir tuvo que caminar cinco días para encontrar ayuda.

Riera defendió el trabajo de Inteligencia y argumentó que en un monte tan cerrado las discusiones entre los estrategas de inteligencia y los equipos operativos eran “límite”. El ministro admitió abiertamente que el miedo a un desenlace trágico y al posterior limitó las acciones de la FTC. “La vida del rehén era una prioridad.

Nosotros podemos justificar la vida de un militar, de un policía, o el criterio de eliminar al grupo criminal. Pero si moría el secuestrado, el Gobierno iba a quedar sin explicación.

Íbamos a estar con una familia desconsolada y un ejército fracasando”, confesó. El titular del Interior sumó a su lista de excusas el temor al “fuego amigo”.

Expresó que, si ingresaban disparando, corrían el riesgo de que las balas estatales impactaran en Almir si este era usado como escudo humano. Para Riera, que la víctima se haya salvado sola es interpretado de manera insólita como “una victoria estratégica”.

Ahora que Almir está a salvo, Riera intentó salvar la situación de inoperancia del Estado y anunció que se inicia una fase “libre de frenos”. Prometió que en corto plazo, la inteligencia y el equipo táctico logrará exterminar al EPP.

El propio ministro reconoció que, aunque el gobierno de Peña sacó pecho desde el primer día y presumió las compras de patrulleras, chalecos, 15.000 nuevos policías, helicópteros y aviones Super Tucano, la seguridad en los departamentos del norte sigue siendo la gran deuda en mora del Estado. Recordó asimismo que siguen en deuda con las familias de los demás secuestrados.