¡Que no cunda el pánico! ¿Por qué hay turbulencias en los aviones?

Hay una situación en los vuelos que puede poner nervioso a cualquiera: las turbulencias. Pero, ¿qué son?
¿Por qué ocurren? ¿Son tan peligrosas como parecen?
El aviso luminoso que nos ordena abrocharnos el cinturón de seguridad y el comienzo de las sacudidas en el avión nos hacen experimentar descensos repentinos que hacen que el estómago se nos suba a la garganta. Las turbulencias generan tensión a la que muchos no saben cómo reaccionar; pero estos “baches en el cielo” no son un misterio, sino una consecuencia natural, predecible y estudiada de las dinámicas de fluidos que rigen nuestra atmósfera.
Y es que, a pesar del susto, el avión sigue siendo el medio de transporte más seguro del planeta. La turbulencia es un cambio repentino, errático e irregular en el flujo y la velocidad del aire.
Cuando las corrientes de aire fluyen de manera lineal y ordenada, el vuelo es suave como la seda; esto se conoce en la aerodinámica como flujo laminar. No obstante, cuando este flujo se topa con un obstáculo, un cambio drástico de temperatura o el choque de dos masas de viento con diferentes direcciones, el aire se desorganiza, creando remolinos, vórtices y corrientes ascendentes y descendentes que sacuden las alas del avión.
La aeronave simplemente está reaccionando a las irregularidades del medio que la sostiene, ajustándose continuamente para mantenerse suspendida en el aire. El movimiento que se percibe en la cabina es la inercia del cuerpo intentando adaptarse a estas microvariaciones de fuerza, pero no significa que el avión haya perdido el control o que las fuerzas físicas que lo mantienen volando hayan dejado de funcionar.
Las turbulencias en los aviones son parte de la experiencia viajera, pero no les tengas miedo; el viento siempre volverá a calmarse para regalarte un aterrizaje perfecto.
Información de Excélsior (México). Edición y redacción: Noticias Today.
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