"Pues claro que lo empujó"

Hay algo inquietante: la sensación de que necesitamos que Jonathan Andic haya matado a su padre. Que la tragedia, por sí sola, no nos basta.
Que un accidente resulta vulgar para una sociedad acostumbrada a consumir crímenes en capítulos. Necesitamos una trama.
Un sospechoso. Un giro inesperado.
Un culpable. Es el país de Crims.
Y que nadie malinterprete: el primero en advertirnos de que estamos corriendo demasiado es el propio Carles Porta. Porque si algo ha repetido es que los hechos son sagrados.Seguir leyendo...
Información de La Vanguardia. Edición y redacción: Noticias Today.
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