La xefla no es solo un plato de arroz, es una palabra que sobrevive en la memoria oral para referirse a aquellas comidas improvisadas en las que cada uno aportaba lo que tenía a mano, y todo se compartía. Fer una xefla todavía es –en diferentes zonas catalanas– sinónimo de reunirse para alargar cualquier comida con una de esas sobremesas que no sabes bien cuándo terminará.

El año pasado, en pleno centenario de la ciudad, L’Hospitalet decidió recuperar esa idea para convertirla en un plato vivo y mestizo como la ciudad. Seguir leyendo