Esta trágica historia es en cierto modo como el caso de George Floyd en Minnesota en el 2020, pero a la inversa: la policía ignora los gritos de un joven blanco que dice que no puede respirar y le pone las esposas a pesar de haber sido acuchillado y yacer impotente en el suelo, mientras el asesino (que es de origen sij y al que cree) lo acusa de un ataque racista. Para cuando los agentes dan crédito a sus palabras, le examinan el cuerpo y se dan cuenta de que efectivamente tiene cinco navajazos, ya es demasiado tarde.Seguir leyendo...