Durante años fue conocida como la gata más famosa —y aparentemente más rica— del mundo. Vivía rodeada de lujos, viajaba en aviones privados, protagonizaba campañas publicitarias y era la favorita en la vida del diseñador Karl Lagerfeld.

No obstante, siete años después de la muerte del icónico creador de moda, la realidad de Choupette es muy distinta a la que muchos imaginaron. Cuando Lagerfeld falleció en febrero de 2019, una ola de titulares afirmó que su adorada gata birmana heredaría una fortuna multimillonaria.

Algunas publicaciones incluso estimaron que la mascota podría beneficiarse de sumas que iban desde uno hasta más de 150 millones de euros o libras esterlinas, convirtiéndola en uno de los animales más ricos del planeta. Pero el tiempo ha demostrado que las cosas no fueron tan simples.

Según dio a conocer recientemente Françoise Caçote, la mujer que fue ama de llaves del diseñador y que hoy cuida a la gatita, ni ella ni Choupette han recibido el dinero que supuestamente estaba destinado para garantizar su bienestar. La situación ha sorprendido a quienes recuerdan la vida de lujo de Choupette.

Más que una mascota, contaba con asistentes personales, menús exclusivos y una fuerte presencia en eventos y campañas publicitarias. Su fama trascendió tanto que desarrolló una identidad propia en la industria de la moda, inspirando colecciones y acumulando grandes ingresos por contratos comerciales con importantes marcas.

Pero existe un detalle legal que cambió por completo la historia: en Francia los animales no pueden ser herederos directos de una fortuna. Por esa razón, aunque Lagerfeld expresó públicamente en varias ocasiones su deseo de asegurar el futuro de Choupette, cualquier dinero destinado a ella debía gestionarse a través de personas responsables de su cuidado.

Ahí es donde comenzaron los problemas. Luego de la muerte del diseñador, el proceso sucesorio se volvió extremadamente complejo.

Diversos reportes apuntan a disputas legales, cuestionamientos sobre el testamento y problemas fiscales relacionados con el patrimonio del creador de moda. La situación se complicó aún más debido a la desaparición y posterior fallecimiento de algunas figuras clave involucradas en la administración de los asuntos financieros de Lagerfeld, lo que ha retrasado durante años la resolución definitiva de la herencia.

Choupette continúa viviendo en París junto a Françoise Caçote y su familia. Lejos de las extravagancias que caracterizaron su vida anterior, la gata disfruta ahora de una existencia mucho más tranquila.

A sus 14 años, sigue recibiendo cuidados especiales, cariño y atención constante. Su cuidadora asegura que hace todo lo posible para cumplir los deseos de Lagerfeld y mantener el bienestar de la felina mientras espera que los conflictos legales encuentren una solución.

En la actualidad, Choupette sigue generando interés comercial. Su imagen continúa asociada a colaboraciones con marcas de decoración, accesorios para mascotas y otros proyectos que mantienen viva la imagen construida alrededor de ella.