"Lo importante es ser un buen ser humano"

POSADAS.— En el mediodía de ayer la noticia se viralizó y se llenaron las redes de corazones partidos y arcoíris. El maestro Moni Encina y su acordeón trascendieron de plano.El músico y compositor, autor de la letra del clásico Samaniego, falleció en el Hospital Madariaga de Posadas, donde llevaba días internado.
Tenía 70 años, una característica barba blanca, amor por el chamamé y la cultura regional y un decir que ya es leyenda: “Vo ‘ijite”. La partida del artista fue confirmada por la Secretaría de Cultura de la Provincia.Moni Encina en el escenario del Festival Nacional de la Música del Litoral, en diciembre de 2025 Foto: Archivo el territorio Moni, declarado ciudadano ilustre de Posadas en 2009, vivía en su casa de siempre en el barrio Santa Lucía, a unas cuadras de El Territorio.El famoso vecino, en sus muchas charlas con este medio, había contado sobre su oficio de musiquero, un bien de familia: “La música es lo más lindo que hay.
Yo a la música la llevo en el alma, ya nací así y la música para mí es lo mejor”.Tú vas bien si te vas de la mano/ Tú vas bien si tienes mil hermanos cantaba siempre Moni, para que bailen paisanas y paisanos en patios de tierra o en grandes escenarios.Como un Stone de estas tierras orilleras, Moni fue ovacionado en diciembre de 2025 en el Festival Nacional de la Música del Litoral, cuando se presentó junto a su hermano Nito y a sus sobrinos.Moni frente a su casa siempre abierta, el día que halló su acordeón. Luego del show le vimos irse con su instrumento y a cada paso le paraba la gente para sacarse una foto.
Todo sonrisa, todo abrazo, ídolo y público haciendo identidad.Todo el mundo quiere ser importante. Lo que es importante es ser un buen ser humano.
En el salón Paz Eterna (Lavalle y Japón) lo despedían amigos y familiares hasta las 6 de hoy, luego sus restos serían cremados.Cuando un amigo se vaEl cariño al artista se evidenció en tantas personas que lo despidieron desde la virtualidad con posteos.Sean sus amigos de la cultura, la gente de los barrios, las palabras brotaron emocionadas.“Y se nos fue el querido Moni Encina. Paz para su alma...”, escribió Leo Duarte desde su página Posadas del Ayer. “Que triste noticia, partió físicamente uno de esos elegidos por el pueblo, el músico tocado por la divinidad para trascender más allá de una muerte.
La cultura pierde un valor incalculable, un fenómeno, la bailanta llora, pero en cada baile su duende volará y embriagará de sueños a algún otro músico compañero que sueña sus aplausos. Brindo por el fenómeno Eduardo Moni Encina.
Y abrazo a toda su familia en este duro momento. Viva la musica ¡Viva Moni Encina!”, publicó el músico Carlos Servián.Los Núñez expresaron: “Descasa en paz, querido Moni.
Falleció Moni Encina, la leyenda del chamamé que conquistó el corazón de los misioneros”.El gobernador Hugo Passalacqua sumó su semblanza: “Despedimos con profundo dolor al querido Moni Encina, un grande de nuestra cultura y, sobre todo, un amigo de toda la provincia. Moni nos deja el eco de su acordeón, canciones que ya son parte de la identidad misionera y el recuerdo imborrable de su alegría inconfundible, de su espíritu pícaro y de ese carisma con el que se ganó el cariño de todos”Y su carta pública concluyó: “Nos queda para siempre su arte y ese grito apasionado que ya forma parte de nuestro día a día: ¡Vodijite!”Músico de cunaMoni venía de una familia de músicos que se remonta a su abuelo, aprendió primero a tocar la guitarra y luego se abocó al acordeón desde los 8 años.
Según explicó él mismo en varias oportunidades, “desde que tomaba la mamadera ya quería hacer música”.En su trayectoria de chamamecero, un hito fue la publicación de Samaniego o Todos quieren ser Samaniego canción dedicada a su colega y amigo Roque Samaniego, fallecido en 2007 y con la melodía basada en un tema de John Williams. Un himno misionero que sonaba cada vez que subía al escenario junto a la Energía Chamamecera y seguirá sonando.
El día que recuperó su acordeónEntre tantas vueltas que da la vida, en una ocasión a Moni le robaron su preciado y viejo acordeón, compañero de ruta.Dos años pasaron hasta que, quizás por la campaña que impulsaron sus conocidos para que le regresen el instrumento a su dueño, una temprana mañana de abril de 2017, Moni lo halló brillante frente a su casa en un lugar oculto.“Apareció en una bolsita debajo del auto a las 7 de la mañana y le encontré cuando me levanté. Se ve que el que se llevó se arrepintió y trajo de nuevo, cualquiera se puede equivocar”, relataba feliz como un niño con su acordeón dos hileras, ocho bajos de color verde y fuelle celeste en el regazo.En ese momento, tan grande fue la movida por redes impulsada por la comunidad que se logró el retorno del acordeón y mientras no lo tenía por una colecta le compraron otro.Chamamecero de ley, personaje inconfundible, carisma de músico de bota y sombrero, popular como ninguno, así fue Moni y será de ahora en más en la memoria del pueblo que le llora en sapukai.
Información de El Territorio (Misiones). Edición y redacción: Noticias Today.
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