El frenesí que hay en el entorno de la Sagrada Familia de Barcelona es proporcional al calibre de lo que aguarda el templo el próximo día 10: la visita del Papa León XIV, Casa Real, Gobierno, centenares de obispos... en total, asistirán unas 8.000 personas. Decenas de operarios municipales y de empresas se afanan a montar gradas para el público, estructuras para pantallas gigantes, barnizan bancos de madera y limpian el lago de la plaza de Gaudí.

Y mientras, entre los que buscan sacar tajada y los que quieren estar allí, el furor alcanza centenares de euros. Hasta 750 se pedían este martes por alquilar un balcón en la calle de Rosselló, por donde el papamóvil llegará a la basílica.

Los anuncios en Wallapop incluyen foto de las vistas y detallan cuestiones como que los árboles no tapan el asfalto. Algunos han durado el tiempo justo para sacarles un pantallazo.Seguir leyendo