SANTA FE.— Permanecer muchas horas sentado sin interrupciones podría tener consecuencias más importantes para la salud de lo que se creía. Un estudio publicado en la revista científica PLOS Medicine concluyó que r educir los períodos prolongados de sedentarismo e incorporar breves momentos de actividad física durante la jornada se asocia con un menor riesgo de desarrollar cáncer y de morir por esta enfermedad.

Los resultados refuerzan la importancia de mantenerse activo, incluso sin realizar ejercicio intenso o de alto rendimiento. No solo importa hacer ejercicio, también levantarse con frecuencia La investigación fue realizada por científicos de la Universidad de Glasgow y analizó datos de 91.292 participantes del Biobanco del Reino Unido.

A diferencia de otros trabajos basados en cuestionarios, los investigadores utilizaron acelerómetros, dispositivos que registran objetivamente el movimiento corporal durante siete días, y luego realizaron un seguimiento de los voluntarios durante una mediana de 12,38 años. Durante ese período se observó que cada hora adicional de sedentarismo continuo se asociaba con un aumento del 10% en el riesgo de morir por cáncer.

No obstante, cuando esos períodos de inactividad eran interrumpidos por momentos de movimiento, el riesgo disminuía aproximadamente un 19% respecto de quienes permanecían sentados durante largos intervalos sin levantarse. Los autores destacan que el comportamiento sedentario constituye un factor de riesgo independiente.

Es decir, una persona puede cumplir con las recomendaciones de actividad física semanal y, aun así, pasar demasiadas horas seguidas sentada, una conducta que también puede afectar su salud. Para los especialistas consultados por Science Media Centre, el estudio aporta un mensaje relevante para la población general porque demuestra que no es necesario practicar deportes de alto rendimiento para obtener beneficios.

El oncólogo Alejandro Pérez Fidalgo explicó que "no hace falta ser un Rafael Nadal" para reducir el riesgo de cáncer, ya que simplemente levantarse, caminar unos minutos o realizar una actividad moderada varias veces al día parece tener un efecto favorable. En la misma línea, el investigador Nabil Djouder, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), indicó que los resultados complementan las recomendaciones actuales sobre actividad física.

Si bien el ejercicio vigoroso continúa siendo altamente beneficioso, pequeñas acciones cotidianas, como levantarse del escritorio, caminar unos minutos o cambiar de posición con frecuencia, también pueden contribuir a proteger la salud. Qué implicancias tiene para la prevención Los investigadores aclaran que el trabajo es observacional y, por lo tanto, no demuestra una relación de causa y efecto.

Es decir, no puede afirmarse que permanecer sentado provoque directamente cáncer, aunque sí existe una asociación consistente entre ambas variables. Aun así, los resultados coinciden con una creciente cantidad de investigaciones que relacionan la actividad física con una menor incidencia de distintos tipos de tumores y con una mejor evolución de pacientes que ya recibieron un diagnóstico oncológico.

De hecho, un reciente ensayo clínico aleatorizado publicado en The New England Journal of Medicine mostró que programas estructurados de ejercicio después del tratamiento del cáncer de colon mejoran la supervivencia y reducen el riesgo de recaídas. Los especialistas consideran que el movimiento produce múltiples efectos biológicos beneficiosos.

Entre ellos, mejora el metabolismo, disminuye procesos inflamatorios crónicos, favorece la regulación hormonal y podría inducir modificaciones epigenéticas —cambios en la expresión de los genes sin alterar el ADN— que contribuirían a disminuir el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer. A partir de estos resultados, algunos expertos incluso plantean que los ámbitos laborales podrían incorporar pausas activas durante la jornada.

En lugar de descansar permaneciendo sentados, proponen destinar algunos minutos cada dos horas para caminar, estirarse o realizar movimientos simples, especialmente en ocupaciones con elevado nivel de sedentarismo, como las tareas administrativas, la conducción profesional o el trabajo frente a computadoras. Las recomendaciones son sencillas y accesibles para la mayoría de las personas.

Levantarse cada 30 o 60 minutos, caminar algunos minutos por la oficina o la casa, subir escaleras, realizar pequeñas tareas domésticas o aprovechar llamadas telefónicas para permanecer de pie son estrategias que ayudan a reducir el tiempo de inactividad. Los investigadores remarcan que estas medidas no reemplazan la práctica regular de ejercicio físico.

Lo ideal sigue siendo combinar ambas conductas: cumplir con las recomendaciones semanales de actividad física moderada o vigorosa y, al mismo tiempo, evitar permanecer muchas horas consecutivas sentado. La evidencia científica muestra que ambas estrategias son complementarias y pueden desempeñar un pape