Antes de comenzar el Mundial, muchos pensaban que el Portugal-España de esta noche se jugaría el 19 de julio en Nueva York. Tarde para seguir pensándolo.

La selección lusa no cumplió su parte del plan al pasar como segunda de su grupo y las consecuencias son las que son: duelo en octavos de dos de los favoritos al título. O eso se consideraba a Portugal hasta que se puso en marcha .

Cuatro partidos después, hay dudas, visto el irregular nivel de los de Roberto Martínez, pero esas dudas no están instaladas en el vestuario ni en el staff luso.«Este torneo nos empieza a recordar al de la Eurocopa de 2016», explican desde la concentración de Portugal. Lo hacen con una sonrisa, recordando lo que pasó hace diez años en Francia.

Portugal pasó la fase de grupos con críticas por el juego y los resultados. Solo fue capaz de empatar sus tres partidos, todos ellos ante rivales inferiores como Hungría, Islandia y Austria.

Luego, el primer cruce no ahuyentó esa bruma. Se eliminó a Croacia, pero con un gol agónico de Quaresma en el 118 de la prórroga.

¿Les suena? Sí, es lo mismo que le está pasando a Portugal en este Mundial: «La victoria del jueves nos ha reforzado», insisten en el seno de Portugal.La selección vecina es una piña, o eso es lo que transmiten desde dentro.

Alejados del ruido del cómo están jugando, de la suma (o la resta) que supone seguir creyendo en Cristiano , del mal momento físico de Vitinha, que ha llegado fundido a Estados Unidos, y de la invisibilidad de Bernardo Silva desde el 1-1 ante el Congo, Portugal se aferra a su título continental de hace diez años, el primero de su historia, y al duelo más reciente contra España, de junio del pasado año, que le valió para ganar la Liga de Naciones en la tanda de penaltis: «No hay ningún complejo», confiesan.Noticia relacionada general No No Previa Portugal-España La última versión de Cristiano, ante una España en crecimientoEsos complejos desaparecieron hace una década y si alguno lo tiene, ya se encarga Ronaldo de quitárselo. Él es el único superviviente de aquella Eurocopa, pero tampoco necesita decirles a sus compañeros lo que significa ganar con Portugal, que para eso es el vigente campeón de la Liga de Naciones.

Tampoco lo suele hacer Ricardo Carvalho, miembro del staff de Roberto Martínez y campeón también de aquella Eurocopa con 38 años, luego de dos décadas de frustración por unas cuantas ocasiones perdidas de hacer historia con Portugal. Un Ricardo Carvalho cuyo trabajo silencioso entre bambalinas es fundamental para esta Portugal: «Genera muy buen ambiente en el vestuario y es una voz autorizada», explican desde el entorno del seleccionador.

A la cercanía y empatía de Carvalho se le une su experiencia internacional como jugador, elemento fundamental para Bob Martínez. Padre de tres hijos (uno de ellos, el mayor, Rodrigo, siguiendo sus pasos en el Vizela), Carvalho es un tipo especial.

Ya lo era como futbolista y lo sigue siendo como entrenador. Vive alejado del circo mediático y se siente en deuda con Martínez.

Solo había trabajado como ayudante durante año y medio, con Villas-Boas en el Olympique de Marsella, pero eso no fue óbice para que el técnico catalán depositara en él toda su confianza. Le dio el espacio y el tiempo necesario para seguir formándose, y le ayudó en el proceso de adaptación del paso de futbolista a entrenador: «Roberto tiene muy buen ojo para complementar su núcleo duro», explica ese mismo entorno.Una Portugal que está disputando en Estados Unidos su primer gran torneo oficial sin Diogo Jota, trágicamente fallecido en julio de 2025 (junto a su hermano) en un accidente de tráfico sufrido en Zamora.

Después de la clasificación ante Croacia, Cristiano se puso su camiseta con el número 21, justo cuando se cumplía un año de su muerte, y la imagen de Diogo es la última que siempre aparece en los videomarcadores del estadio cuando termina la liturgia del himno nacional de Portugal: «Somos 27 jugadores, no 26», asegura el vestuario, aún impactado por una tragedia que todavía tratan de asimilar. Por su memoria, la de su mujer y sus hijos, y la del hermano de Diogo, también pelean en este Mundial en el que hoy se la juegan ante España.Resumen y goles del Portugal-Uzbekistán