¿Habrá oposición política?

El interés político está concentrado, hoy por hoy, en las iniciativas que adoptará pronto la presidenta electa, como la composición del gabinete y el premierato. No obstante, otra interrogante del futuro político cercano, en directa relación con el juego democrático, es si los partidos no oficialistas constituirán una oposición política o por lo menos una mixtura de resistencia con acuerdos puntuales según el tema en debate.
Una primera prueba para esta eventual oposición política —con todas sus diferencias internas— será en la elección de las mesas directivas del Senado y de la Cámara de Diputados. La composición de las respectivas listas será significativa.
El trabajo de darle forma y consistencia a una oposición no será fácil, pero es imprescindible. Así como se está articulando un oficialismo fuerte, incluyendo a los jales que podría haber, hace falta que se constituya una oposición que, con sus varios rostros y diferentes intensidades, establezca un balance de fuerzas con el Ejecutivo y active el debate en la opinión pública.
Roberto Sánchez cometió un error al haberse envuelto con la bandera del fraude sin evidencias serias. Es posible que tal actitud coincida con el humor de un sector de sus votantes, pero en la fase poselectoral le corresponde cumplir con otras exigencias.
No es gratuito, por eso, que, en el nuevo contexto, Ahora Nación tomara distancia de una postura que, con otros actores, ya había fracasado en el 2021 (con Fuerza Popular) y, luego, en el propio 2026 (con Renovación Popular). Los dirigentes no oficialistas tendrán que hilar muy fino si quieren constituir una oposición seria, porque es evidente que entre ellos existen diferencias.
Deberán superar, para comenzar, prácticas de los últimos años como la malsana relación que se estableció entre el Ejecutivo y el Legislativo, sin distinguir espacios de responsabilidad; así como también los cubileteos al interior del Legislativo entre la mayoría de las fuerzas políticas, que terminaron por constituir un nefasto y opaco pacto político antidemocrático. A la hora de institucionalizar el conflicto y los acuerdos, y de canalizar democráticamente la disputa política, los partidos opositores serán tan responsables como el oficialismo.
Esta responsabilidad se concretará, sobre todo, en la capacidad de reconstruir y sostener el balance de poderes, y en cerrarse ante la tentación de convertir sus promesas electorales en un amasijo de intereses privados. PD: ¿Incluirán entre las prioridades nacionales, oficialistas y opositores, los trabajos de prevención frente a un posible sismo de gran magnitud? *El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones.
En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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