Cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, acuda el próximo 14 de julio a París, como invitado al desfile con el que Francia celebra su fiesta nacional, tendrá que explicarle a su anfitrión, Emmanuel Macron, por qué España no ha aprobado aún el tratado de amistad y cooperación entre los dos países que ambos firmaron en Barcelona en enero de 2023. Peor aún: ni siquiera podrá decirle cuándo se aprobará, si es que se aprueba finalmente.

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