SAN JUAN.— Las ventas minoristas de las pequeñas y medianas empresas crecieron 0,9% interanual en junio y registraron su primera suba después de 13 meses consecutivos de caídas, aunque no alcanzó para revertir la debilidad que arrastró el consumo durante la primera mitad del año. Según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la actividad retrocedió 1,3% frente a mayo y acumuló una caída de 2,5% entre enero y junio.

El informe atribuyó la mejora frente a junio de 2025 al impacto del cobro del medio aguinaldo y al movimiento comercial generado por el Mundial de Fútbol. “Ambos factores lograron dinamizar el consumo y traccionar la demanda en rubros específicos, sosteniendo de esta manera el indicador general”, indicó. En contraste con la leve mejoría del índice general de CAME, las ventas online de los comercios con locales a la calle crecieron 16,7% frente a junio del año pasado y también un 4,1% respecto de mayo.

Aun con ese alivio, la recuperación no fue homogénea entre los distintos rubros y tampoco modificó el panorama de cautela que predomina entre los comerciantes. La estabilidad desplazó parcialmente a las respuestas más negativas sobre la situación económica, pero las expectativas de inversión continuaron condicionadas por la incertidumbre y la presión sobre la rentabilidad.

Un consumo que sigue selectivo Cuatro de los siete rubros relevados registraron aumentos interanuales durante junio. Perfumería encabezó la lista, con una suba de 9,5%, seguida por Farmacia, con 5,4%; Alimentos y bebidas, con 2,9%, y Textil e indumentaria, con 1,9%.

Del otro lado quedaron Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una caída de 3,1%; Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con una baja de 2%; y Calzado y marroquinería, que retrocedió 1%. En la mayoría de los sectores, las promociones bancarias, las cuotas y las billeteras virtuales siguieron siendo determinantes para concretar ventas, mientras los consumidores priorizaron gastos esenciales y postergaron compras de mayor valor.

En alimentos, por ejemplo, el aguinaldo y el Mundial impulsaron la demanda de bebidas, snacks y panificados, aunque los comercios también advirtieron un cambio en los hábitos de compra. CAME indicó que creció el fraccionamiento de las compras, avanzó la elección de segundas marcas y una parte del consumo migró hacia mayoristas y circuitos informales por precio.

Presión sobre la rentabilidad El relevamiento también reflejó que la mejora de las ventas no se tradujo automáticamente en una situación financiera más holgada para los comercios. En los locales de bazar y muebles, CAME indicó que el ingreso adicional del medio aguinaldo no logró reactivar la demanda de bienes durables, mientras el aumento de los costos fijos y de las tarifas redujo la rentabilidad y llevó incluso al cierre de sucursales en algunos casos.

En calzado y marroquinería, el recambio estacional no alcanzó para sostener el nivel de actividad. El informe remarcó que crecieron las reparaciones de productos usados, aumentó la competencia de artículos importados comercializados por plataformas digitales y se consolidó la presión de los canales informales.

Del otro lado quedaron Bazar, decoración, textiles para el hogar y muebles, con una caída de 3,1%; Ferretería, materiales eléctricos y de la construcción, con una baja de 2%; y Calzado y marroquinería, que retrocedió 1%. En la mayoría de los sectores, las promociones bancarias, las cuotas y las billeteras virtuales siguieron siendo determinantes para concretar ventas, mientras los consumidores priorizaron gastos esenciales y postergaron compras de mayor valor.

En alimentos, por ejemplo, el aguinaldo y el Mundial impulsaron la demanda de bebidas, snacks y panificados, aunque los comercios también advirtieron un cambio en los hábitos de compra. CAME indicó que creció el fraccionamiento de las compras, avanzó la elección de segundas marcas y una parte del consumo migró hacia mayoristas y circuitos informales por precio.

Presión sobre la rentabilidad El relevamiento también reflejó que la mejora de las ventas no se tradujo automáticamente en una situación financiera más holgada para los comercios. En los locales de bazar y muebles, CAME indicó que el ingreso adicional del medio aguinaldo no logró reactivar la demanda de bienes durables, mientras el aumento de los costos fijos y de las tarifas redujo la rentabilidad y llevó incluso al cierre de sucursales en algunos casos.

En calzado y marroquinería, el recambio estacional no alcanzó para sostener el nivel de actividad. El informe remarcó que crecieron las reparaciones de productos usados, aumentó la competencia de artículos importados comercializados por plataformas digitales y se consolidó la presión de los canales informales.

En perfumería, los comerciantes manifestaron preocupación por el incremento de las compras al exterior mediante plataformas digitales, al tiempo que reportaron problemas de liquidez derivados de embargos tributarios. En indumentaria, en tanto, las ventas de prendas de abrigo y de productos vinculados con la Selección ayudaron a sostener la actividad, aunque persistió la pérdida de competitividad frente a las importaciones asiáticas y la venta informal.

Expectativas moderadas La encuesta de CAME mostró una percepción algo más estable sobre la situación actual de los negocios. El 50,1% de los comerciantes aseveró que su situación económica se mantuvo sin cambios respecto de un año atrás, mientras el porcentaje de quienes evaluaron un escenario desfavorable descendió a 43,1%.

Las proyecciones para los próximos 12 meses también reflejaron prudencia. El 52,3% espera un escenario similar al actual, el 37,7% proyecta una mejora y el 10% anticipa un empeoramiento.

Esa cautela también se da al momento de evaluar nuevas inversiones. El 59,3% consideró que el contexto sigue siendo adverso para destinar capital al negocio, frente a apenas un 12,2% que lo calificó como favorable.