Este mes se inicia un nuevo gobierno. No solo una nueva administración; también un nuevo Congreso.

La limitación de los poderes, tanto como el balance entre los mismos, será decisiva.El Senado tendrá una muy alta responsabilidad. Es increíble que haya quien no quiera asumirla.

Rafael López Aliaga, en efecto, ha dicho que renuncia de manera “irrevocable” a su cargo de senador elegido por el pueblo.El Jurado Nacional de Elecciones tiene el encargo de resolver en última instancia el caso. López Aliaga no puede ser forzado a representar a sus electores.

Es una traición a la voluntad de los electores, aunque las traiciones no sean punibles.El sistema electoral ha sido usado según beneficio propio. Se ha incumplido la parte de la obligación del sufragio.“Ante distintas interpretaciones de la norma electoral se prefiere aquella que otorgue validez al voto o permita la mayor tutela del derecho de participación política [...]”.

Esto dice la Ley Orgánica de Elecciones.Validez para el voto ejercido. La tutela de la participación política de quienes lo eligieron a él en lugar de a otros.¿Puede la justicia electoral reemplazar una elección por otra?

Eso pretende López Aliaga al “renunciar” al Senado para postular a un cargo municipal.Los mandatos de una elección son una obligación. Una vez recibidos, toca al mandatario ejercer su función.

El JNE no puede obligar a la persona elegida a hacerlo. Solo debe resolver, en justicia y ley, si corresponde o no postular a pesar del incumplimiento.El precedente que se siente decide la suerte del derecho electoral peruano.

¿Impera la ley o la voluntad de un ciudadano rebelde con respecto a un proceso electoral formal y legal?No se trata de López Aliaga. Se trata del sistema de las elecciones, de nuestra justicia electoral.

¿El derecho a ser elegido se ejerce bajo cualquier condición? ¿Pueden superponerse dos procesos electorales para beneficio de una persona?En términos simples, ¿puede un proceso electoral (municipal) ‘chancar’ y anular otro proceso electoral (senatorial)?López Aliaga no tiene mucho que aportar en el debate de las leyes.

Él lo sabe. A pesar de eso, postuló y obtuvo un cargo de senador.

Ahora, no le da la gana ejercerlo.No podemos obligar a RLA a cumplir como senador, si no quiere. Tampoco, no obstante, podemos reconocerle el derecho a arrasar obligaciones que son parte esencial del derecho electoral.*El Comercio abre sus páginas al intercambio de ideas y reflexiones.

En este marco plural, el Diario no necesariamente coincide con las opiniones de los articulistas que las firman, aunque siempre las respeta.