¿Por qué eres gay? Porque nací gay, literal.

¿No eres de los que escogió ser pecador? No, porque la naturaleza no puede ser pecado y, si mi naturaleza es enamorarme de otro hombre, esa naturaleza es perfecta.

¿Cómo llegaste a ser el fundador y presidente de Iguales? Estaba ayudando a los casos de matrimonio igualitario por mi experiencia en el sistema interamericano.

Algo que me sorprendió de regresar casi 10 años después a Panamá y ver lo poco que había desarrollado la percepción o la visión de la población LGBT. Pero en Panamá como que el tiempo se congeló.

Yo soy un hombre gay, una persona LGBT. ¿Cómo no aportar desde mi conocimiento a través de una ONG?

Y se llamó Fundación Iguales y empezamos a trabajar. Cuéntame de ese momento, de cómo llegó el fallo que no reconoció el matrimonio igualitario en Panamá y de tu impresión.

Bueno, el fallo fue un fallo tardío, porque duró casi siete años en decidirse. Lo que me sorprendió fue la violencia con la cual el fallo se publica, o sea, lo que dice el fallo.

Porque el fallo no reconoce y dice que nosotros estamos haciendo una solicitud a la pretensión de un derecho, como diciéndonos “ustedes no son personas, no tienen derecho a pedir un derecho”. Y cita como la finalidad del matrimonio es la procreación y como dos hombres no pueden procrear.

Y si el matrimonio se basara únicamente en su capacidad reproductiva, ¿qué pasa con las personas que son estériles? ¿Qué pasa con las personas que son mayores, personas mayores que no pueden ya procrear?

¿Qué pasa con las personas que no desean tener hijos o que desean adoptar? Es un argumento utilizado para justificar una discriminación.

Es justificar un prejuicio existente de que hay algo negativo o malo en que dos hombres se aman o dos mujeres se aman y quieran unirse en matrimonio y tener un proyecto de vida juntos. Lo que salva ese fallo, que asimismo fue una mayoría absoluta, 8 de 9 votó así, fue el salvamento del voto de Ángela Russo, ahora la defensora del Pueblo.

El caso de Colombia. La Corte Constitucional, habiendo ya la dificultad de que la propia Constitución decía que el matrimonio entra hombre-mujer, en su interpretación dice, no importa que la Constitución que se escribió hace una serie de años decía hombre-mujer.

La Corte decidió legalizar el matrimonio civil de parejas del mismo sexo. Entonces, en Panamá no decía hombre-mujer, y aún así se perpetúa el prejuicio de que dos hombres no pueden ser una familia, dos mujeres no pueden ser una familia, y negar la realidad de que esas familias existen.

¿Por qué hay un organismo internacional diciéndonos qué tenemos que hacer? Bueno, es que es un sistema de protección.

Los sistemas de derechos humanos están construidos para ser como una última instancia, hay un último recurso que tenemos todos como personas de decir, “hola, a mí mi Estado me violó los derechos humanos y no hay forma de que se me satisfaga un resarcimiento a eso”. Por ejemplo, Ana Matilde Gómez, que le aceptaron su caso en la Corte, en el que alega que se le violaron sus derechos humanos.

Eso socava a la democracia. ¿Me puedes hablar de cuáles son esos derechos?

Hay económicos, sociales, culturales, de migración. Hicimos una reforma de nuestro sistema de seguridad social y no se incluyeron las parejas del mismo sexo.

Entonces, por ejemplo, yo soy un cotizante, yo cumplo mis cuotas, cumplo con mi trabajo y la persona con la que vivo, mi compañero de 40 años, no puede estar asegurado. El Estado con toda la voluntad le dice, no le voy a dar salud, no le voy a dar pensión, no le voy a dar acceso a un sistema de salud para mantener su dignidad.

El Estado se niega a reconocer que hay dos mamás. El interés superior del niño, que es el principio universal en derechos humanos, Panamá lo viola todos los días.

Porque también, no todo es color de rosa, pero por ejemplo, la violencia intrafamiliar. Si tú vas y te quejas, “oye, mi esposo, me agredió, necesito protección, peligra mi vida”.

¡Ah!, no, “usted es una riña entre dos hombres”. Así te lo dicen.

Eso es una riña entre vecinos, una riña entre roommates... Y me voy a adelantar a un argumento que usan personas: “¡Ah!, pero vayan a un abogado y legalicen estas cosas\".

¿Hay siempre formas? No, sí hay, pero, ¿por qué alguien tiene que tener una condición socioeconómica alta para poder pagar abogados, para hacer fundaciones de interés privado, asociadas anónimas, poner los bienes?

Le añade un costo a ser una persona gay. Así mismo.

¿Y qué te dice también que un juez, en un caso, de herencia, diga, “no, ustedes no son nada”? Entonces él no puede recibir los bienes como si fuera el esposo o tiene que pagar los impuestos de transferencia porque es un amigo.

Pero un hombre que tiene una pareja de 40 años, como Álvaro y Ken, no es que aparecieron, no es que los gays aparecimos a edades de 30 años. No, han sufrido discriminaciones, falta de acceso a espacios laborales, se han forjado una vida juntos y que es justo después que llega el Estado que son dos “compañeros de cuarto”.

¿Cómo has visto ese contraste? Invitamos a la OEA pero Panamá no está cumpliendo sus compromisos de derechos humanos.

Con todo respeto diría que hay una ausencia de coherencia. Cumplir con los acuerdos interamericanos en materia de derechos humanos y más allá del tema LGBT.

No es que Panamá no solo no está al día en lo LGBT. Panamá no ha firmado la Convención de la Protección de los Derechos Humanos de Personas Mayores.

Hay que estar en espacios internacionales, somos un país pequeño, y el multilateralismo está en ataque, y más perdemos con aislarnos. El aislamiento no le funciona a nadie.

¿Cuáles son las razones por las que estamos así? Bueno, la falta de una clase política que tenga un desarrollo propio de los tiempos.

Nací en Panamá y soy 100% panameño. Mi mamá es de Las Tablas, mi papá de la ciudad.

Fui al Colegio Javier, pago mis impuestos, no cometo delitos. Yo también tengo derecho al acceso a la educación, al derecho a la salud, yo también tengo derecho a la protección de mi familia...

La discriminación le cuesta a todos... a las empresas, al Estado, a las personas. Costa Rica proyectó que el PIB subiría casi 1.2% en el año que se realizaron los casamientos entre parejas de mismo sexo.

En Panamá, ¿creemos en el concepto de la igualdad? Sí, pero falta.

¿Por qué hoy en Panamá vemos como normal que una comitiva del gobierno va a viajar afuera y la mesa de Panamá son sólo hombres en una mesa? ¿Cómo no nos aterramos de que hay una mesa enteramente de hombres y no hay una mujer sentada en la mesa?

¿Por qué no vemos políticos abiertamente LGBT? ¿Qué tiene de malo que un hombre gay tenga un puesto en la Asamblea?

Quedarte y no hacer nada es justificar este sistema. Entonces, como cambiar ese chip.

Tenemos que formar parte de la solución y participar.