Vacaciones de invierno: 7 lugares elegidos, a menos de 400 km de la ciudad

El receso escolar está próximo y todos sentimos ganas de viajar, alejarnos de la rutina y reponer energías. Aquí elegimos siete destinos a no más de 400 km de la ciudad que invitan a cambiar de aire.
Hay opciones para todos, sitios pensados para familias con niños que privilegian las actividades recreativas, establecimientos donde la historia dejó su impronta o donde el glamour es cosa de todos los días. También están las alternativas que se proyectaron con eje en un cuidado diseño y otras que proponen experimentar la vida de pueblo.
En todos los casos la naturaleza está ahí nomás para ofrecer una estadía renovadora.La Candelaria (Lobos)La pampa en versión siglo XIXEl casco parece salido de un cuento. Fue diseñado a fines de XIX con todos los guiños de un castillo francés.
Las habitaciones de alma palaciega son perfectas para estadías de a dos. El sector colonial, es ideal para familias.
Asimismo, está el molino convertido en una suite preciosa para aquellos que buscan privacidad total. El parque fue compuesto por Thays y maravilla al recién llegado.Para estas vacaciones de invierno, La Candelaria imaginó un programa pensado para aquellos que se alojen con niños.
A la tradicional charla histórica se suman talleres de cocina, de artesanías rurales, de emociones y de yoga para chicos. Asimismo, planificaron fogones con cuenteada y salidas casi todas las noches, linterna en mano, para descubrir los secretos del campo bajo las estrellasLa Bandada (San Miguel del Monte)Diseño y relaxLa casa, una construcción de estilo colonial del siglo XIX, aparece rodeada por una profusión álamos, pinos y ginkgo-bilobas, que al llegar el otoño envuelven el sitio en un sueño amarillo.En 2007 la propiedad fue renovada para recibir.
Las luminosas habitaciones y departamentos (dos cuartos independientes + sala con escritorio) fueron ambientados con diferente personalidad. Guardan en común un clima exquisito con detalles pensados para sorprender y crear una atmósfera que invita al relax.La Bandada es el reino de las mujeres, que son nueve, y atienden con verdadero encanto al recién llegado.En 2025, fue la única casa rural argentina distinguida con una llave, una nueva distinción que reconoce la excelencia en alojamiento.Bolacuá (Gualeguaychú)Para disfrutar con niñosEste hotel de campo en versión all inclusive es ideal para aquellos que buscan un programa familiar o en grupo donde el eje es la recreación.
El sitio ocupa un predio de diez hectáreas y su fuerte son las propuestas entretenimiento que se despliegan en una apretada grilla diaria. El alojamiento se ofrece en los clásicos formatos de habitación –doble y familiar –, también está el lodge de campo, una casa de 5 habitaciones – cada cuarto tiene su baño privado–, cocina y living.Bolacuá propone talleres de plástica, de baile, juegos, clases de streching y la posibilidad de practicar fútbol, vóley, tenis y arquería.
Los niños de 3 a 6 años quedan a cargo de un grupo animadoras en un espacio especialmente armado para ellos. Los más grandes pasan el día en actividades guiadas para su edad.
Por las noches se organizan cenas show. Todo está incluido, excepto las bebidas alcohólicas.Villa María (Máximo Paz)Glamour totalA pasos de Ezeiza, esta soberbia estancia con gran parque, añosa arboleda y lago artificial, es una opción para aquellos que sueñen con la vida lujosa del campo argentino.El palacio de estilo tudor-normando diseñado por Alejandro Bustillo aparece rodeado por 74 hectáreas de llanura, a pasos de la ciudad de Buenos Aires.
Fue construido en 1919 para Celedonio Pereda. Revestido con ladrillo a la vista y detalles neogóticos, hoy funciona como un lujoso hotel boutique.Por dentro, Villa María muestra una arquitectura de arcadas entrelazadas y exhibe dos escaleras de mármol que llevan al piso superior donde están las habitaciones.
Las once suites conservan la elegancia de antaño y fueron remozadas con detalles modernos y de confort.Palantelén (Punta Médanos)Playa y naufragiosEl sitio es un sueño cumplido: una estancia con mar y un naufragio que se puede ver con solo hacer una caminata breve por la playa. Allí, en 1891, encalló el Anna Hamburgo, un velero que se dirigía a Valparaíso por la ruta del Cabo de Hornos.La casa principal de Palantelén se construyó con algunos restos de este barco: varias de las puertas internas pertenecieron a los camarotes del Anna, lo mismo que una lindísima boiserie que decora uno de los cuartos.
La mesa de la galería nació de un mástil y hay huellas de obenques y amarras en la decoración. Durante los meses de invierno, la casa –con capacidad para 8 personas– se alquila entera.Para una estadía en pareja, está La usina, una construcción independiente ambientada en tono romántico.
En ambos casos, blanco y servicio de mucama están incluidos en la tarifa.Les Aldudes (San Andrés de Giles)Encanto bucólicoMarta y Emilia son madre e hijas. Juntas decidieron reciclar la casa familiar de sus antepasados, los Saldhubehere, inmigrantes vascofranceses que llegaron a la zona un siglo atrás.
Así surgió esta hostería rural de cinco habitaciones, un destino es ideal para aquellos que buscan disfrutar de la tranquilidad pueblerina.Marta oficia de anfitriona mientras que Emilia, su hija, experta en hotelería, dibuja las propuestas que apuntan a la experiencia campestre y el trato personalizado.Los desayunos se sirven con mermeladas hechas en casa de los frutales propios y delicias de la repostería criolla. El asador está disponible para los huéspedes con ganas de encender el fuego.En las diez hectáreas de Les Aldudes se crían caballos y vacas y se siembran pasturas.
En los alrededores de la casa se pueden ver las antiguas máquinas de labranza, las mismas que usaron los abuelos inmigrantes.Chacra Bliss (Tandil)Las sierras, ahí nomásA 6 kilómetros del pueblo, se encuentra este complejo de hostería & casas diseñadas en el colorido Santa Fe Style, una arquitectura que nació en el sur de los EEUU y se define por los gruesos muros, los ángulos redondeados y los tonos tierras y ocres que se combinan con la intensidad luminosa de los turquesas y los verdes, presentes en los detalles. Mucho de ese espíritu impregna el conjunto y los interiores de Chacra Bliss, ambientados con increíble magia.Mark Welford recibe a los viajeros en compañía de Kira, su perra, un Boyero de Berna que lo sigue a sol y sombra.
En invierno, el hogar siempre encendido da la bienvenida al viajero. En la hostería las habitaciones en suite son espaciosas y tienen un clima seductor, ideal para estadías de a dos.
Luego están las cuatro casas Guadalupe, Macarena, Al cielo y Frida, totalmente equipadas para una vida independiente.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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