NEUQUÉN.— Luego de los resultados obtenidos en la lucha contra el microtráfico, la provincia avanza hacia un objetivo clave: impedir que el crimen organizado encuentre en Vaca Muerta un territorio fértil. La conducción técnica de Soledad Gennari y la decisión política del gobierno provincial consolidan un modelo de trabajo conjunto inédito en el país.

En Neuquén ya no alcanza con reaccionar frente al delito. La provincia decidió anticiparse.

Después de haber demostrado que la coordinación entre los poderes del Estado podía dar resultados concretos en la lucha contra el microtráfico de drogas, ahora se propone un desafío todavía mayor: impedir que las organizaciones criminales encuentren en Vaca Muerta una oportunidad para instalarse y crecer. En esa estrategia sobresale el trabajo de la vocal del Tribunal Superior de Justicia (TSJ), María Soledad Gennari, quien logró convertir una política judicial en una verdadera política de Estado.

Su aporte excede largamente la función jurisdiccional: construyó redes de cooperación internacional, incorporó conocimiento técnico de primer nivel y posicionó a Neuquén como una provincia que entiende que la seguridad también se planifica. Reducción de los delitos El primer objetivo fue el microtráfico.

La desfederalización permitió que la Justicia provincial asumiera competencias que antes no tenía y, a partir de allí, inició un trabajo coordinado con el Ejecutivo, el Ministerio Público Fiscal y las fuerzas de seguridad. Los resultados validaron el camino elegido.

La reducción de delitos contra la propiedad y el avance sobre los puntos de venta de droga marcaron un cambio respecto de años anteriores. Ese éxito abrió una segunda etapa.

Porque el crecimiento extraordinario de Vaca Muerta no sólo atrae inversiones y trabajadores; también despierta el interés del crimen organizado. Allí aparece nuevamente la mirada estratégica de Gennari: entender que proteger la seguridad pública también significa proteger el capital humano, la seguridad jurídica y el desarrollo económico de la provincia.

La jueza impulsó una agenda inédita de cooperación internacional que hoy coloca a Neuquén en una posición de privilegio. El intercambio con Italia, país con una vasta experiencia en la lucha contra las mafias, el respaldo de organismos internacionales, la colaboración con Naciones Unidas y la incorporación de tecnología desarrollada por el FBI muestran una decisión poco frecuente: prepararse antes de que el problema alcance dimensiones difíciles de controlar.

Los nuevos mercados criminales No se trata únicamente de combatir el narcotráfico tradicional. El foco está puesto en los nuevos mercados criminales, especialmente las drogas sintéticas, cuyo crecimiento preocupa en todo el mundo.

Laboratorios de alta complejidad, espectrómetros móviles, cromatógrafos de última generación y sistemas avanzados de identificación genética son herramientas que buscan darle al Estado una capacidad de respuesta acorde a los desafíos actuales. Nada de esto sería posible sin una decisión política sostenida.

Desde la llegada de Rolando Figueroa al gobierno, Neuquén puso en marcha un proceso de fortalecimiento integral de la seguridad pública. Hubo inversiones en equipamiento, móviles, armamento, capacitación policial y planificación estratégica, pero también una decisión institucional de trabajar coordinadamente con la Justicia y la Legislatura para enfrentar un fenómeno cada vez más complejo.

Ese cambio también significó dejar atrás una etapa marcada por la falta de decisiones de fondo. Durante años, la expansión del delito encontró respuestas insuficientes y una preocupante ausencia de planificación.

La actual gestión decidió cambiar esa lógica, asumir el problema como prioridad y construir políticas permanentes en lugar de respuestas coyunturales. Primera batalla La experiencia neuquina comienza a mostrar que el combate contra el delito no depende exclusivamente de más patrulleros o más efectivos.

Requiere inteligencia, tecnología, cooperación internacional y coordinación institucional. Precisamente allí radica uno de los principales aportes de Soledad Gennari: haber comprendido que la seguridad del siglo XXI exige mucho más que la actuación tradicional de la Justicia.

Neuquén ganó una primera batalla contra el microtráfico. Ahora enfrenta otra, mucho más compleja y decisiva: impedir que el crimen organizado eche raíces en la provincia que concentra una de las mayores oportunidades de desarrollo del país.

Si logra sostener esta articulación entre liderazgo político, capacidad técnica y cooperación institucional, no sólo estará defendiendo Vaca Muerta. Estará construyendo un modelo de seguridad que probablemente termine siendo observado e imitado por el resto de la Argentina.