Una reciente investigación, adelantada en árboles que alcanzan hasta 80 metros de altura, demostró que una vieja teoría podría ser incorrecta. Un árbol de la familia de los dipterocarpáceos de 57 m de altura, equipado con la técnica de doble cuerda (DRT) para acceder al dosel.Palasiah JotanPaulo Bittencourt, investigador de la Facultad de Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente, de la Universidad de Cardiff (Reino Unido), tiene un buen dato que sirve para exponer la importancia de los árboles tropicales más altos del mundo: el 1 % de estos árboles almacenan más de la mitad del carbono que se encuentra sobre el suelo en los bosques.

Por eso, para el investigador, comprender el funcionamiento de los árboles altos es vital. Hasta ahora, la teoría científica convencional sugería que, a medida que los árboles crecen, se hacen más vulnerables a la sequía, sobre todo porque se vuelve más difícil transportar agua desde las raíces hasta las hojas. (Puede leer: “No va a haber control letal de los hipopótamos”: Fabio Arjona, nuevo ministro de Ambiente)“Las predicciones existentes sugieren que un sistema hidráulico más débil los expone a un mayor riesgo de morir debido a la sequía”, agrega Bittencourt.

Estas predicciones, continúa el investigador, están incluidas en algunos modelos de impactos del cambio climático. No obstante, un estudio liderado por Bittencourt, y publicado recientemente en la revista académica Science, sugeriría que esas predicciones podrían no ser correctas.

Para comprobarlo, un equipo de científicos de las universidades de Exeter y Cardiff, liderados por Bittencourt, viajaron hasta las selvas tropicales de Asia para estudiar especies de dipterocarpáceas, los árboles con flores más altos del mundo que predominan en las selvas tropicales de este continente. (Le puede interesar: Avistamiento extremadamente raro: captan dos calamares a más de 4.700 metros de profundidad)Allí, examinaron árboles de Dipterocarpus de entre 7 y 71 metros de altura y midieron diversas características en múltiples puntos a lo largo de cada árbol. Luego de los análisis, los científicos descubrieron que, contrario a lo que se creía hasta ahora, los árboles más altos compensan su altura de varias maneras, incluyendo, por ejemplo, vasos conductores de agua que se ensanchan cerca del suelo u hojas que se han adaptado para soportar un mayor estrés hídrico antes de marchitarse.

Lucy Rowland, investigadora de la Universidad de Exeter y una de las autoras del estudio, explicó que los “árboles contienen muchos vasos delgados y huecos que absorben el agua hacia arriba, creando una baja presión en la parte superior”. (También puede leer: Cangrejo que quedó atrapado en una botella de plástico logró sobrevivir dos meses en el mar)“Estos vasos han desarrollado intrincadas adaptaciones que les permiten mantener el agua en estado líquido, incluso bajo las presiones extremadamente bajas necesarias para ascender a la copa de los árboles, que pueden alcanzar más de 80 metros de altura”, agregó la investigadora. De acuerdo con Rowland, el reciente estudio desafía la anterior concepción “al demostrar que los sistemas hidráulicos de los árboles de Dipterocarpus muy altos están perfectamente adaptados a su altura y no deberían sufrir más que los árboles de Dipterocarpus pequeños expuestos a las mismas condiciones de sequía”.El siguiente paso, coinciden los investigadores, será realizar nuevas investigaciones para estudiar los sistemas hidráulicos y la resistencia a la sequía de otros árboles altos. 🌳 📄 ¿Quieres conocer las últimas noticias sobre el ambiente?

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