El Perú se está secando

Presumir de contar permanentemente con abundantes recursos naturales ha sido una de nuestras mayores ilusiones. Mientras el debate político nacional suele concentrarse en asuntos coyunturales, una amenaza mucho más profunda avanza silenciosamente: la crisis hídrica.El problema no radica únicamente en la reducción de las fuentes hídricas, sino también en la manera en que gestionamos el territorio.
Históricamente, las políticas públicas han priorizado respuestas reactivas frente a sequías, inundaciones y huaicos, en lugar de implementar estrategias preventivas y de adaptación. La pérdida de bosques, la degradación de cuencas y el uso ineficiente del agua afectan directamente la seguridad alimentaria, la generación de energía, la salud pública y el desarrollo económico del país.Frente a esta realidad, es indispensable impulsar soluciones basadas en la naturaleza.
La recuperación de prácticas ancestrales, como la siembra y cosecha de agua, la restauración de amunas y canales de infiltración en zonas altoandinas, así como la implementación de humedales artificiales para el tratamiento de aguas residuales, representan alternativas sostenibles y técnicamente viables. El conocimiento científico y las experiencias exitosas existen; lo que falta es voluntad política para aplicarlos a gran escala.La crisis del agua ya no es una amenaza futura, sino una realidad presente.
La diferencia entre la escasez y la sostenibilidad dependerá de las decisiones que tomemos hoy para proteger el recurso más valioso para la vida y el desarrollo del Perú.
Información de El Comercio (Perú). Edición y redacción: Noticias Today.
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