Lussania Víquez revela por qué duró un año sin rezar el Padre Nuestro

La comunicadora y locutora costarricense Lussania Víquez habló por primera vez sobre por qué pasó casi un año sin rezar el Padre Nuestro luego de recibir el diagnóstico de infertilidad. En una conversación honesta con sus seguidoras, contó el dolor, la contradicción emocional y la crisis de fe que atravesó mientras intentaba asimilar una noticia médica que no esperaba.Víquez relató que, asimismo del impacto de la noticia, vivió una lucha interna con sus creencias.Durante ese tiempo intentó controlar cada aspecto de su vida —los tratamientos, la medicación, la dieta y el ejercicio—, pero se dio cuenta de que no estaba “abandonándose en Dios”.
La búsqueda de control se convirtió en una forma de supervivencia que, a la vez, la alejó de la entrega y la calma que necesitaba.La comunicadora recordó el momento en que volvió a rezar el Padre Nuestro, luego de recibir el diagnóstico, y la decisión profunda que lo acompañó. “En la parte en donde dice ‘hágase tu voluntad, así en la tierra como en el Cielo’... Pasó más de un año que yo me atreví a rezarlo”, contó, “porque sabía que la voluntad de Dios era diferente a la mía”.
Esa frase, expresó, fue clave para soltar el control y aceptar la voluntad divina como parte de su proceso y de su búsqueda de esperanza.No fue un camino lineal ni fácil. “No siempre estuve positiva. Hubo momentos muy grises, muy difíciles que solo Dios y creo que mi esposo saben cuán duros pudieron ser”, relató Lussania.
Explicó que muchas personas intentaron minimizar su sufrimiento con frases bien intencionadas como “relájese, que cuando se relaja pasa (el embarazo)”, consejos que no ayudaban frente al desconcierto y la tristeza que le provocaba ver a tantas mujeres embarazadas, incluso a quienes no deseaban estarlo.Víquez también habló de la presión por ocultar el dolor. Contó que reprimía su llanto por sentir que no tenía derecho a mostrarse débil.“Yo me permitía unos minutitos y después ya, y eso también está mal.
Eso también está mal porque las emociones, como dicen los psicólogos, hay que dejarlas ser”, comentó.Aludió escenas cotidianas —meterse al baño a llorar sola— que muestran la carga emocional que cargó durante ese periodo.En el centro de su relato destacó la importancia de la red de apoyo. Familiares, su esposo y algunas personas cercanas supieron sostenerla en los momentos más bajos. “Yo lo que hacía era mostrar esa tristeza y esa vulnerabilidad con mi red de apoyo, con las personas que me podían fortalecer desde adentro”, expresó, subrayando que compartir su estado la ayudó a seguir adelante.Al hablar abiertamente de infertilidad y de su crisis de fe, Lussania busca normalizar la expresión del dolor y animar a otras personas en situaciones similares a permitirse sentir y a buscar apoyo profesional y emocional.
Años después, Víquez y su esposo Jorge lograron ser padres de mellizos mediante fertilización asistida, un tema que ella ya había abordado en sus redes sociales y que contribuye a desmontar el tabú que todavía genera el tema en algunas personas.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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