El humilde Cabo Verde tuvo contra las cuerdas a Messi: Argentina sufre en exceso para clasificar en el alargue
Era, con distancia, la llave más desigual de los dieciseisavos de final del Mundial. En un lado estaba Argentina, el campeón vigente, primero en el ranking FIFA y con un iluminado Lionel Messi.
En el otro aparecía el humilde Cabo Verde, debutante en Copas del Mundo y 67º en el escalafón (el 13º de la confederación africana). En Miami, se dio un duelo que mantuvo con los nervios de punta al candidato.
Después de 120 minutos, logró saltar una valla empinada y vencer por 3-2, para meterse en octavos. Los transandinos fueron locales en Florida.
Si la lógica imperaba, el rival debía ser Uruguay, no obstante los caboverdianos dieron el batacazo y se metieron en la ronda de 32. No tenían nada que perder.
Por lo mismo, la responsabilidad estaba del lado de los pupilos de Lionel Scaloni. El DT llegó a 100 partidos al mando de la selección.
Si bien se fueron en ventaja al descanso, no le sobró nada a Argentina. Fue muy paciente a la hora de trabajar el partido, ante un rival que no salió a especular, no obstante ciertas falencias técnicas y en la definición no le permitieron generarle riesgo concreto a la defensa rival.
Pecaba de ingenuidad.Se daba un partido de escaso ritmo. Demasiado lento.
La Albiceleste no aceleraba. Después de la pausa de hidratación del periodo inicial, apareció su arma letal.
El mismo de siempre. En los 29’, Messi recibió un balonazo de Lisandro Martínez, baja el balón y define de zurda, derrotando a Vozinha.
Vigésimo gol en Mundiales para la Pulga, en su trigésimo partido en la historia del certamen. Se podía prever que ese desequilibrio iba a alcanzar para ganar el partido.
Pero no. En el complemento, Cabo Verde se animó, ante una Argentina sorprendentemente pasiva.
Quizás, confiada en exceso. Y la inquietud asomó en Miami con el empate anotado por Deroy Duarte (59’), con un tiro que pasó entre las piernas de Lisandro Martínez y batió a Emiliano Martínez.
Sorpresa mayúscula. Scaloni agitó el tablero con los ingresos de Julián Álvarez y Nicolás González.
Mientras tanto, Vozinha se hizo grande tapándole dos chances a Messi (un mano a mano y un tiro libre). Los intentos de los transandinos eran insuficientes, porque los africanos resistieron y llevaron el partido al alargue, algo que no estaba en los cálculos de nadie.
Premio para el humilde, castigo para el poderoso. Porque Argentina hizo su partido más opaco ante el rival, a priori, más débil que le podía tocar en esta etapa.
Para fortuna de los albicelestes, llegaron al gol apenas inició el tiempo extra. Minuto 92 y Lisandro Martínez saca un fuerte remate, luego de un tiro de esquina y un pivoteo de Mac Allister, para batir al notable Vozinha para el 2-1.
Sensación de alivio para la multitud que estaba en las tribunas. Pero Cabo Verde no se cayó.
En los 103′, se instaló la incredulidad otra vez. Sidny Lopes Cabral saca un remate brutal, inatajable para “Dibu” Martínez y el marcador queda 2-2.
Golazo.Argentina estaba sorprendentemente nerviosa. ¿Quién iba a imaginar que un debutante le generaría tantas complicaciones?
Gracias a una acción de balón parado, llegó el 3-2. En el minuto 111, gana por arriba Cristian Romero y el balón sufre un leve desvío, para derrotar a Vozinha.
La tensión estaba viva. Un par de reacciones de “Dibu” Martínez salvaron a su equipo.
Sin sobrarle nada, dejando dudas, logró clasificar. El siguiente escollo de Argentina será Egipto.
En el primer turno del viernes, los Faraones superaron a Australia en los penales (4-2), luego de empatar 1-1 en 120 minutos. En esa instancia, Mohamed Salah se lució picándole el balón a Mathew Ryan, quien había ingresado netamente para la definición.
Ya es el mejor Mundial de la historia para los africanos. Será el próximo martes, en Atlanta.
Información de La Tercera (Chile). Edición y redacción: Noticias Today.
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