Se espera que millones de iraníes acudan este sábado a Teherán para rendir un último homenaje al antiguo líder supremo Alí Jamenei, en un funeral de estado que se perfila como una demostración de fuerza luego de la guerra contra Israel y Estados Unidos. Cuatro meses después del asesinato del ayatolá en los bombardeos israeloestadunidenses que desataron el conflicto, su féretro está expuesto en la Gran Mosalá, un vasto complejo religioso en la capital.

Sobre él fue colocado su emblemático turbante negro. Las autoridades prevén que entre 15 y 20 millones asistan a estos homenajes solo en Teherán, que se anuncian como los más grandes en la historia del país.

El evento, que se llevará a cabo durante seis días, pretende ser una demostración de fuerza en plena negociación diplomática entre Estados Unidos e Irán, luego de la firma el mes pasado de un acuerdo marco para poner fin al conflicto. La presencia del hijo de Jamenei, Mojtaba, quien lo sucedió a principios de marzo como máximo guía, no ha sido confirmada.

Presuntamente herido durante los ataques que mataron a su padre, el dirigente solo se expresa mediante mensajes escritos y no ha aparecido en público. Con motivo de este homenaje, que tiene lugar seis meses después de importantes manifestaciones contra el alto costo de la vida y el gobierno, el centro de Teherán se ha convertido en una fortaleza, con múltiples controles policiales, constató la AFP.

Incluso antes del inicio oficial de la ceremonia a las 06:00, varios cientos de personas velaban el viernes por la noche frente a la Gran Mosalá, con la esperanza de ser las primeras en acceder. Algunos de esos asistentes lloran y otros aguardan sentados directamente en el suelo, mientras se recitan poemas y se difunden cánticos religiosos.

El ataúd permanecerá expuesto día y noche hasta el lunes en la Mosalá, antes de una procesión por las calles de la capital. Las paredes están cubiertas de grandes retratos de Jamenei, de banderas negras en señal de luto y de otras rojas, símbolo del martirio y la venganza, según imágenes de la AFP.

Luego de estas ceremonias, el féretro hará escala en varias ciudades de Irán e Irak, antes de su entierro el 9 de julio en la ciudad santa de Mashhad, en el noreste de Irán, de donde era originario. Ante el público, varios altos funcionarios iraníes y algunos dignatarios extranjeros rindieron el viernes un último homenaje al líder supremo que presidió durante más de tres décadas los destinos de Irán hasta su muerte a los 86 años.

Incluso apareció en público por primera vez desde el inicio de la guerra Ahmad Vahidi, jefe de los Guardianes de la Revolución, nombrado en el cargo a inicios de marzo luego de la muerte de su predecesor el 28 de febrero, primer día de la contienda. Para recibir a iraníes de todo el país, se instalaron más de 400 carpas de la Media Luna Roja iraní en un gran parque de la capital, constató la AFP.

Se dispusieron asimismo camiones cisterna, listos para refrescar a la multitud ante temperaturas que se espera que superen los 35°C. Junto al ataúd de Jamenei se encuentran los de sus familiares que murieron junto a él: una de sus hijas, un yerno, una nuera y una nieta de 14 meses, según las autoridades.

Todo esto mientras una imagen del dirigente con el puño en alto, símbolo de la resistencia que reivindicaba frente a Occidente, yace omnipresente en el recinto.