Las cabezas de ciervo del histórico bar notable donde se filmó Nada quedaron bajo la lupa judicial tras una denuncia

Mientras los comensales almorzaban entre las mesas de mantel blanco, los revestimientos de madera oscura y los objetos que forman parte de la identidad visual de The New Brighton, un grupo de investigadores judiciales inició a retirar de las paredes algunas de las piezas más reconocibles del salón. Subidos a una escalera y ante la mirada de clientes y empleados, descolgaron cuatro cabezas de ciervos embalsamadas que desde hacía años integraban la ambientación del histórico bar notable situado sobre la calle Sarmiento al 600 en el microcentro porteño.
La escena fue el resultado de una denuncia que derivó en una investigación impulsada por la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (Ufema), a cargo de Blas Matías Michienzi, según indicaron fuentes judiciales a LA NACION.A partir de la presentación, se dispuso una inspección en el establecimiento. Como se trata de un lugar abierto al público, el procedimiento no requirió una orden de allanamiento.
Durante la recorrida, los investigadores detectaron cuatro piezas de taxidermia exhibidas en el salón principal: un ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), dos ciervos dama (Dama dama) y un ciervo axis (Axis axis), también conocido como ciervo moteado o chital.De acuerdo con las fuentes consultadas por este medio, cuando se solicitó la documentación que acreditara la procedencia y tenencia legal de las piezas, esta no fue aportada. Ante esa situación, personal de la Brigada Ambiental de la Subsecretaría de Ambiente porteña secuestró las cuatro cabezas.Según detallaron fuentes judiciales, las cuatro piezas están alcanzadas por la Ley Nacional N° 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre.
No obstante, la situación no sería idéntica para todas ellas.Los dos ciervos dama y el ejemplar de axis corresponden a especies cuya caza puede encontrarse permitida bajo determinadas condiciones y con la documentación correspondiente. Si esa documentación fuera presentada y acreditara el origen legal de las piezas, podrían ser restituidas a sus propietarios, aseguraron a LA NACION.Distinto sería el caso del ejemplar identificado durante la inspección como un ciervo de los pantanos, una especie incluida en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).
Fuentes del caso señalaron que esa pieza es la que concentra el principal interés de la investigación.El procedimiento no incluyó la clausura del restaurante, que continuó funcionando normalmente. Tampoco trascendieron hasta el momento imputaciones penales contra los responsables del establecimiento, aunque la actuación podría derivar en sanciones vinculadas con la normativa de protección de fauna y una multa económica.Más allá del aspecto judicial, el caso llamó la atención porque las piezas retiradas no se encontraban ocultas ni formaban parte de una colección privada.
Por el contrario, integraban la decoración habitual de uno de los restaurantes más emblemáticos del microcentro porteño.Fundado originalmente como una sastrería inglesa en 1908 y transformado décadas después en restaurante, The New Brighton es uno de los bares notables de la ciudad y un sitio frecuentemente utilizado como locación para películas, series y producciones fotográficas. La estética del lugar, caracterizada por la boiserie de cedro, los vitrales, los espejos y diversos objetos históricos, es una de sus marcas distintivas.
Entre otras producciones, en sus salones se filmó una de las escenas más recordadas de Nada, la serie protagonizada por Luis Brandoni, donde incluso pueden verse dos de las cabezas de ciervo que formaban parte de la decoración del lugar. Las piezas aparecen colgadas en una de las paredes del restaurante durante una cena que transcurre en el histórico salón.
De hecho, las cabezas de ciervo que ahora quedaron bajo resguardo judicial pueden observarse en fotografías publicadas por LA NACION en diciembre de 2024, cuando una producción periodística repasó la historia del establecimiento y destacó precisamente la ambientación tradicional del salón. La investigación fue llevada adelante por personal del Cuerpo de Investigaciones Judiciales, con la participación de la División Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad, la Dirección General de Fiscalización y Control y la Brigada Ambiental nacional.
Una vez retiradas, las piezas fueron trasladadas a dependencias oficiales para su resguardo.Hasta el momento de la publicación de la nota, el restaurante no había realizado declaraciones públicas sobre el procedimiento ni sobre el futuro de las piezas retiradas. Según las fuentes consultadas, la investigación continúa.
Información de La Nación. Edición y redacción: Noticias Today.
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