En conferencia de prensa, la presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez comunicó que el pasado 24 de junio solicitó personalmente a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum el envío de rescatistas especializados, apelando directamente a la experiencia sísmica del país. “Ustedes son un país sísmico, por favor, necesitamos rescatistas”, relató Rodríguez y México respondió de manera inmediata. A ocho días del doble terremoto que sacudió el estado La Guaira y la región costera venezolana, la mandataria venezolana subrayó que la decisión de acudir a México no fue casual, si no un reconocimiento explícito de la trayectoria del país en respuesta a emergencias geológicas.

El equipo del ejército mexicano presente en La Guaira se sumó a otros contingentes internacionales, entre ellos un grupo especializado proveniente de Israel y personal del Comando Sur de Estados Unidos. Ante la presencia de medios nacionales e internacionales, se le preguntó sobre la presencia de más de 19 mil uniformados de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) en la zona afectada, Rodríguez rechazó que se tratara de una decisión política o represiva y indicó el paralelo con México de forma explícita. “Hay países donde este tema lo atiende la Fuerza Armada, por ejemplo México, el ejército de México que está acá”, respondió ante los corresponsales.

Asimismo, indicó que el despliegue está contemplado en la Ley del Sistema Nacional de Protección Civil y Administración de Desastres, y que fue necesario para contrarrestar rumores que amenazaban con obstaculizar las labores de rescate. Respecto al balance de daños, Rodríguez precisó que fueron 855 edificios afectados en total.

Cinco edificios se derrumbaron por completo en Caracas y otros 30 fueron marcados con “semáforo rojo”, impidiendo el retorno de sus habitantes. Se han registrado 862 réplicas desde el evento principal, que la mandataria describió, como el de mayor intensidad registrado en el país, por la brevedad del intervalo entre los dos sismos: apenas 38 segundos.

En el plano financiero, Rodríguez anunció un fondo inicial de reconstrucción de 200 millones de dólares respaldado por recursos del FMI, gestionado luego de reuniones con el Departamento de Estado de Estados Unidos y con el propio organismo multilateral. El BID y el Banco Mundial también ofrecieron cooperación no reembolsable y líneas de crédito.

Se abrió asimismo una cuenta en el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) para donaciones internacionales destinadas exclusivamente a viviendas, y un fondo en bolívares a través de la plataforma Patria para contribuciones desde Venezuela. Los recursos del FMI serán ejecutados bajo contratos auditados por firmas internacionales, con Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional, al frente del Estado Mayor de campamentos, viviendas e infraestructura.

La presidenta encargada también comunicó que el día siguiente al sismo ordenó al Ministerio de Finanzas entregar un bono de emergencia a los afectados “a las seis de la mañana”, y anunció para los próximos días, la exoneración de tasas notariales y de registro inmobiliario, así como líneas de crédito bancarias para adquisición y arrendamiento de hogares. Sobre la ayuda recibida, Rodríguez fue enfática en que se ha mantenido una política de apertura sin distinción política y subrayó que la ayuda internacional llegó incluso de países con los que Venezuela no mantiene relaciones diplomáticas que se están recibiendo “con humildad” y expresó su aspiración de que esos gestos puedan abrir nuevos canales de relación en el futuro.

Venezuela mantiene abiertas las fases de búsqueda, rescate e identificación de víctimas. “Mi llamado a todos los sectores del país es a la unidad, no hay espacio para la politiquería”, concluyó Rodríguez.