Más allá de México y su afición: la ciencia revela el desafío que espera a Inglaterra en el Azteca

La visita de Inglaterra al Estadio Azteca no solo supone enfrentar a México y a su afición. El equipo inglés también deberá competir contra una condición invisible que la ciencia identifica como determinante: la altitud de la Ciudad de México.El Estadio Azteca está ubicado a 2.240 metros sobre el nivel del mar.
A esa altura, la presión atmosférica disminuye y el aire es menos denso. Esa combinación afecta el rendimiento físico de los futbolistas y modifica la forma en que se desplaza el balón.La presión atmosférica baja cerca de un 27% respecto al nivel del mar, según explicaciones divulgadas por especialistas de la UNAM.
Esto provoca que el organismo tenga menos oxígeno disponible durante esfuerzos prolongados, como los que exige un partido de fútbol.El oxígeno no desaparece del aire en Ciudad de México. Conamat explica que la proporción sigue siendo cercana al 21%, igual que al nivel del mar.
Lo que cambia es la presión parcial, es decir, la fuerza con la que ese oxígeno entra a los pulmones y pasa a la sangre.Los jugadores que no están aclimatados pueden respirar más rápido, sentir mayor fatiga y recuperar con más dificultad después de esfuerzos explosivos. Ese efecto suele notarse en sprints, presión alta y carreras repetidas durante los primeros minutos del partido.La aclimatación requiere tiempo.
Conamat señala que, luego de varias semanas en altura, el cuerpo aumenta la producción de glóbulos rojos, lo que mejora el transporte de oxígeno en la sangre. Inglaterra, no obstante, llega con pocos días de margen entre partidos.Thomas Tuchel, seleccionador de Inglaterra, reconoció después del partido ante República Democrática del Congo que la altitud representa una desventaja física para su equipo, ya que el proceso de adaptación requiere más tiempo del disponible antes del duelo contra México.“Físicamente es imposible adaptarse a la altitud.
Es una ventaja enorme para México. Puede que encontremos más obstáculos, pero estamos preparados para afrontarlos.
Es una circunstancia con la que tendremos que convivir y creo que hemos demostrado que estamos listos para hacerlo”, indicó Tuchel.La recuperación entre carreras será uno de los puntos críticos. El sitio Olympics citó a especialistas que explican que la velocidad máxima en los esprints no necesariamente baja, pero los jugadores necesitan más tiempo para volver a acelerar después de cada esfuerzo.El balón también cambia.
Al haber menos moléculas de aire, la resistencia disminuye. Por eso, un remate con la misma potencia puede viajar más rápido y recorrer mayor distancia que en estadios ubicados a menor altitud.El efecto o curva del balón también se reduce.
Miguel García Guerrero, divulgador especializado en ciencia y deporte, explicó que el llamado chanfle necesita una presión atmosférica suficiente para generar una diferencia de presión mientras la pelota gira. En altura, esa fuerza disminuye y la trayectoria tiende a ser más recta.“Para que un balón realice este efecto chanfle (curva o Efecto Magnus en física), se requiere de una presión atmosférica suficiente que genere una diferencia de presión mientras el balón gira.
En mayor altitud, al haber menos presión, la fuerza resultante que hace curvar al esférico es menor y su trayectoria se vuelve casi recta”, indicó García. Los porteros deben ajustar sus tiempos de reacción, mientras los jugadores de campo necesitan recalibrar pases, centros y remates.
La UNAM señala que los futbolistas tienen una memoria neuromuscular sobre la fuerza que aplican en cada acción, por lo que el cambio de altitud exige una adaptación técnica.México llega con una ventaja de familiaridad. Olympics señala que la selección mexicana disputó sus cuatro partidos del torneo en Ciudad de México o en condiciones similares, mientras Inglaterra afrontará su primer encuentro en el Azteca desde 1986.El historial local también pesa.
El Tri apenas perdió dos de sus últimos 88 partidos en el Azteca, donde suma 69 victorias y mantiene una racha de nueve juegos sin derrota.México e Inglaterra: un antecedente mundialista y varios amistososEl único duelo entre México e Inglaterra en una Copa Mundial sucedió el 16 de julio de 1966, en Wembley. Inglaterra ganó 2-0 en la fase de grupos, con anotaciones de Bobby Charlton y Roger Hunt.
Semanas después, los ingleses conquistaron su único título mundial.Los amistosos entre ambas selecciones dejaron un patrón distinto según la sede. El registro citado indica que México e Inglaterra jugaron ocho partidos no oficiales entre 1959 y 2010.
México no perdió en casa, con dos victorias y un empate, mientras Inglaterra ganó los seis partidos disputados como local.El regreso de Inglaterra al Azteca ocurre en un escenario cargado de historia. Su último partido en ese estadio fue la derrota ante Argentina en los cuartos de final de México 1986, un encuentro recordado por los goles de Diego Maradona.
Información de La Nación (Costa Rica). Edición y redacción: Noticias Today.
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