EZEIZA.— Justo detrás del aeropuerto de Ezeiza, el Centro de Formación y Entrenamiento de Pilotos de la República Argentina (Cefepra) es algo así como la tierra prometida para los fanáticos de la aviación. Allí se capacitan pilotos y tripulantes de cabina con simuladores de última generación y un viejo Boeing 737-200, que impacta ni bien se pone un pie en el enorme galpón que está al lado del edificio del centro de capacitación. “El mock-up, una maqueta a tamaño real, está preparado para entrenar a la tripulación en todas las instancias del vuelo, desde la apertura y cierre de puertas, los anuncios, hasta simular una situación de emergencia en los toboganes”, explica Noelia Saakian, jefa de administración de Cefepra, durante el recorrido realizado en el marco de la renovación de la alianza entre Assist Card y Aerolíneas Argentinas.Del avión escuela, que estuvo en operaciones hasta el 2010 y ahora está adaptado para la instrucción, se desprenden los toboganes ya abiertos e instalados para el simulacro de situaciones de emergencia y evacuación, tanto para los equipos Boeing como para los Embraer.

Asimismo del avión, a los costados hay puertas de entrenamiento de los dos modelos con los que vuela Aerolíneas para realizar las prácticas de apertura y cierre. Saakian explica que este espacio también se puede utilizar para realizar filmaciones o publicidades.

Omega 3: para qué sirve, sus beneficios y cuánto necesitás por díaComo un pequeño museo, exhiben asientos originales antiguos de la clase ejecutiva, que se ven enormes comparados con los actuales. Y los diferentes uniformes de la tripulación a lo largo de los “Tenemos un programa que se llama Animate a Volar para las personas que tienen miedo a viajar en avión.

Los participantes vienen acá y se hace también una actividad con los simuladores”, agrega.El centro de instrucción, único en el país, se creó en el 2012; el avión está desde el 2016. Asimismo de Aerolíneas Argentinas, también han utilizado este espacio otras aerolíneas como Flybondi, Andes, Jetsmart, Gol y Copa.

Al pie del avión y entre los toboganes, Aerolíneas Argentinas y Assist Card renovaron su alianza: cuando se compra un pasaje, se puede adquirir en el mismo momento la asistencia al viajero y sumar millas en el programa de pasajeros frecuentes.Esta alianza representa la continuidad de un trabajo conjunto que inició hace unos años y que se renovó hasta 2028. “Estamos orgullosos de renovar esta alianza con Aerolíneas Argentinas, que inició hace unos años, y esperamos seguir trabajando juntos mucho tiempo más. Sin dudas, unir dos empresas potentes del turismo hace que llevemos la industria a otro nivel.

Con este acuerdo queremos continuar generando conciencia de viajar tranquilo, con calidad de producto y de servicio”, aseveró Sebastián Bras Harriott, CEO de Assist Card Argentina.El recorrido sigue en los simuladores de vuelo, una estructura blanca, como un cubo, a la que se accede por un puente, que reproduce la cabina de un Airbus 330. Por los parabrisas las vistas son reales, como pueden ser el aeropuerto de Ezeiza o el JFK de Nueva York.

Los simuladores para los pilotos son certificados por ANAC en la categoría nivel 4, que es el nivel más alto. Los pilotos cada seis meses tienen que revalidar su licencia con exámenes en el simulador, siempre en vuelos con condiciones extremas, como fallas en el motor o una cortante de vientos severa o aterrizajes con neblina.“Los pilotos vienen a sufrir acá, no es un juego”, explica el instructor, mientras enciende los motores para mostrar cómo es el despegue y ver por las ventanillas los campos que rodean a Ezeiza, todo como en un vuelo real.

Los paneles, colmados de interruptores, están divididos en la parte de navegación y vuelo, estado de motor, radio y comunicaciones y sistemas eléctricos, hidráulicos, por ejemplo.“Esto es 98% real, lo único que no simula es la luz del sol y la presurización”, agrega el instructor. Llega el momento de aterrizar: adelante se ven las dos luces blancas y las dos rojas, en el comienzo de la pista, que indican que se está haciendo la aproximación en la posición correcta.

Hasta que el avión toca pista y finaliza este vuelo tecnológico, un costado poco conocido de Ezeiza.