Son 52 errores en la cuenta de Rafa Jódar , que resume bien estas tres horas de partido en las que voló en el primer set, pero se fue diluyendo conforme pasaban los minutos y los juegos y permitía que Shintaro Mochizuki fuera creciéndose, imponiéndose, haciéndose protagonista. El japonés, 23 años y 151 del mundo, que fue campeón de Wimbledon júnior en 2019, pero apenas contaba con pedigrí en el circuito profesional: 0-6 en partidos oficiales ATP, se cuela en sus primeros octavos de un Grand Slam con un cóctel de velocidad, reflejos, confianza y subidas a la red, desnorta y desborda al madrileño, al que frena su progresión en Londres en tercera ronda.Shintaro Mochizuki 1 7 6 6 Rafa Jódar 6 6 4 4El madrileño, que trastabilló en varias ocasiones el miércoles y respiró de alivio cuando se apagó la luz del día ante Pablo Carreño , continuó con la dinámica revolucionada en un inicio perfecto ante el japonés, a quien sacude con autoridad en un primer set inapelable.En menos de media hora, Jódar apenas deja al rival unas cuantas migajas cuando saca y muchas menos cuando resta, que está desarrollando el del club Chamartín un arma poderosísima en ese aspecto del juego.

Finísimo con los reflejos, esos dos pasos hacia dentro de la pista y el saltito 'made in Jódar' ya está siendo una de las características más mortíferas de su estilo. Noticia relacionada general No No Wimbledon Zverev cambia de fantasmas: del ¿y si no gano nunca? al ¿y si no gano otro?

Laura MartaEn un solo movimiento, le quita tiempo de reacción al japonés, que empieza con ímpetus, pero nota que Jódar le minimiza las destrezas casi sin esfuerzo. Es un 'break' detrás de otro porque apenas ha caído al suelo del sato del saque y ya tiene la pelota a los pies.

Imposible reaccionar a tiempo para poder mantener la iniciativa. Y así, Jódar atrapa el 6-1 en 28 minutos.El madrileño, no obstante, sigue aprendiendo, y asume los altibajos propios y el aumento de nivel del japonés, que se libera después del atropello y empieza a hacer daño con su derecha, con su reacción, con sus defensas, con sus tiros que desequilibran, con su poderío en la red.

Se suceden las roturas, pues atienden mejor ambos al resto que al saque cuando se cumple una hora de juego. Con ganadores al primer golpe encauza Jódar la obligación de remontar el 3-5 y saque del rival.

No hay alteración en su rostro, no obstante, que acepta que esto consiste en aprender, a pesar de las dificultades. «Ahora no sé exactamente qué fallos he hecho, pero miraré los errores que he cometido, para aprender de ellos. Este tipo de partidos me ayudarán para no volver a cometer los mismos fallos que he hecho hoy», aceptaría después, a la espera de que esta experiencia le sirva también para el año que viene.Bajón irreversiblePorque prosigue el bajón de contundencia y el subidón del japonés, que asegura el 'tie break' y en el desempate quiebra la seguridad de Jódar, que concede dos errores más de la cuenta, y Mochizuki ejecuta dos líneas más de la cuenta.

Sobre todo cuando el madrileño se atreve a subir a la red y no le dan los brazos para los ajustadísimos tiros del rival, que consigue cerrar el puño con un exigido segundo set de 58 minutos; y con mejores sensaciones.Está incómodo Jódar, que multiplica los ánimos y los puños al aire, incluso los aspavientos a su palco, más lleno que nunca con su pandilla de amigos. Parece recuperarse, y recuperar también el control a la mitad de tercer set, que lo lleva con algo más de tino y tranquilidad.

Pero se le vuelven a escurrir los fallos (16, por 10 de su rival) y no le sostiene el saque (55 % de primeros) en el séptimo juego. Mochizuki, por el contrario, sigue sin errar, con la cabeza más fría y la mano más firme y agresiva, doce puntos ganados de doce subidas a la red, desde donde aprieta a Jódar hasta llevarse también el tercer capítulo en casi otra hora de juego.La pregunta es si el japonés aguantará a ese nivel otra hora más.

Pero responde Mochizuki con una valentía y una velocidad de piernas que lo lleva a conseguir una rotura en el tercer juego. Jódar no encuentra soluciones, que se le escapan las derechas ante un rival desatado de lado a lado, que saca mejor, que no falla una en la red, que le lee tanto los servicios como los restos, y que le obliga a jugar demasiado en el riesgo, y de ahí a los errores (52 al final).Aunque recupera la compostura, y el 'break', pero no hay manera, que Mochizuki es una roca que pelea y está en todas partes, más firme, con menos miedo, más efectivo, con menos dudas.

Vuelve a desequilibrar el saque de Jódar en el séptimo juego y vuelven los aspavientos, el ceño fruncido, las quejas a su palco, donde asimismo de sus amigos sigue impertérrito su padre y entrenador.Mochizuki se crece, estirado en la red para cazar todas las esquinas, aunque mida 1,75, aunque lleve dos horas y media de paliza, aunque apenas tenga en su haber un par de apuntes: campeón júnior de Wimbledon 2019, un par de rondas de Grand Slam, en Londres y en el US Open de 2023; pero también un 0-6 en partidos oficiales este curso. Y de repente, el partido del redescubrimiento para el personal, porque domina a la estrella joven del momento, este Jódar que se pelea con sus fantasmas y su derecha, pero que no encuentra el tempo que lo llevó a arrollar al japonés en aquel ya lejano primer set.Falta la prueba definitiva de que Mochizuki va en serio: el último juego, y con saque, que lo metería en la cuarta ronda de un Grand Slam por primera vez en su carrera.

Y confirma el japonés que no es casualidad, porque sigue apretando de lo lindo desde el fondo ante un inestable Jódar, que ni siquiera con la presión del triunfo en mano ajena sabe plantar bien sus pies en la pista 18. Dos errores más, y dos aciertos más del Mochizuki, impertérrito con su saque, con otro magistral ascenso a la red, e incluso en el triunfo.

El mayor de su carrera: en octavos de su primer Grand Slam, en octavos de Wimbledon, y luego de atajar a este Jódar del que se espera tantísimo. Y contra todo un Jannik Sinner, que se ganó su pase ante Jenson Brooksby por 6-4, 6-3 y 6-4.

Davidovich pisa los octavosSe desata Alejandro Davidovich en este Wimbledon. Después de romper la barrera mental de su primer título, con el ATP 250 de Mallorca, se planta en octavos de final del Grand Slam londinense con toda la confianza del mundo.

Supera al húngaro Marton Fucsovics en la tarde del viernes, (7-6 (3), 6-2 y 6-3 en dos horas y 23 minutos, valiente y muy superior desde el fondo de la pista. Enorme con el servicio (85 % de puntos ganados con el primer saque y un 75 % de efectividad), se destapó también subiendo a la red, con un 75 % de puntos ganados en esa franja de la pista (21/28).

Y sumó 35 ganadores, por los 23 de su rival, limitando los fallos a 27, por 44 de Fucsovics. Y espera rival entre Felix Auger-Aliassime y Michael Zheng.

No pudo alcanzar esa ronda Jessica Bouzas , que se vio superada por Jessica Pegula por 6-1 y 6-3. Hoy se juega el pase a la siguiente ronda Jaume Munar contra Jiri Lehecka (sobre las 14.00 horas).