Menos divisas: tras un primer semestre récord, un sector clave se achica

Aunque la primera mitad del año cerró con números históricos para el campo y generó un shock de dólares a la Economía, en términos de producción física, de cara al segundo semestre el efecto no se trasladará como récord para las reservas del Banco Central. Según los últimos datos de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), el agro consolidó un semestre récord con el despacho de 60,7 millones de toneladas de granos y derivados industriales hacia el resto del mundo, impulsado por cosechas extraordinarias en maíz, trigo y girasol.En su última actualización, la BCR aplicó un severo recorte de u$s 1200 millones en la proyección de ingreso de divisas para este año respecto de lo que se estimaba en mayo.
La caída no responde a una menor cantidad de granos vendidos, sino a un desplome en las cotizaciones internacionales que licuó el valor de las exportaciones.De esta manera, la estimación total de liquidación del agro para todo 2026 se redujo a u$s 34.897 millones, una cifra que se ubica incluso por debajo de los u$s 36.164 millones que el sector aportó durante 2025.Base de comparación exigente Los números del primer semestre muestran que, entre enero y junio, el sector agroexportador liquidó un estimado de u$s 15.768 millones. Esto representa una caída cercana al 14% interanual si se lo compara con los u$s 18.303 millones del mismo período del año pasado.La merma se produce aunque productivamente el 2025 fue inferior.
La BCR lo atribuye a la ingeniería financiera y los esquemas de derechos de exportación que rigieron el año pasado.Por un lado, durante la primera mitad del año pasado estuvo vigente una reducción temporaria de retenciones que aceleró la venta de los productores y sobreelevó la recaudación de ese semestre, dejando una vara de comparación muy alta para el arranque de 2026.Asimismo, en septiembre de 2025 rigió una eliminación temporaria de retenciones que adelantó masivamente el ingreso de divisas. Ese efecto “vació” la comercialización de los meses subsiguientes, un bache que se sintió con fuerza en el último trimestre del año pasado y que terminó salpicando los primeros meses de 2026.Afortunadamente para el Gobierno, el Banco Central reportó que esta distorsión ya se normalizó luego de encadenar ocho meses consecutivos de reducción de la deuda comercial por anticipos, por lo que el flujo de la cosecha hacia el Mercado Libre de Cambios (MLC) se mantiene firme y por encima del promedio del último lustro.Cereales al frente y soja en el pisoEl dinamismo del volumen exportado en este arranque de año tuvo dos claros ganadores y un gran postergado.
Impulsados por una demanda internacional activa y los picos de precios generados durante el pico de tensión en Medio Oriente, el maíz y el trigo lideraron cómodamente los embarques.El maíz registró exportaciones por 21 millones de toneladas (un 23% arriba del promedio de los últimos cinco años) y el trigo aportó 11,1 millones de toneladas (un impactante 63% por encima de la media). Por su parte, el girasol multiplicó por 2,5 veces su promedio histórico.La contracara absoluta de este fenómeno fue la soja.
En los primeros seis meses se exportaron 20,1 millones de toneladas (contando grano y derivados), lo que significa una caída del 3% interanual y el cuarto ritmo exportador más bajo de la última década.Por primera vez en 26 años, la soja tuvo una participación de apenas el 33% sobre el total de las toneladas enviadas al exterior durante un primer semestre. El retraso respondió a stocks iniciales bajos y a la estrategia del productor de retener la oleaginosa a la espera de mejores precios relativos.Maíz a dos velocidadesEl informe de la BCR también enciende una luz de alerta sobre la logística del maíz local.
Aunque el clima dio una tregua, la cosecha avanza a su ritmo más lento en los últimos cinco años. Al 2 de julio, las cosechadoras apenas habían trillado el 65% del área nacional (6 puntos porcentuales por debajo de la media), debido a la alta humedad persistente en los granos en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y La Pampa.En el plano de los precios, la pizarra local se ubica en torno a los $265.000 por tonelada.
Si bien es el valor nominal más alto desde mayo, la devaluación y la suba del dólar financiero hicieron que, medido en billete verde, el precio real que recibe el productor sea hoy u$s 10 más bajo que hace dos meses (cayendo de u$s 190 a u$s 180 por tonelada).La buena noticia para las cotizaciones es que, mientras Chicago ajusta a la baja por el cese al fuego en Medio Oriente y la reapertura del Estrecho de Ormuz (que ya empezó a destrabar el flujo global de fertilizantes y urea), el mercado europeo (MATIF) vuela un 23% al alza. El motivo: Francia sufre una de las peores sequías de su historia y su Ministerio de Agricultura pronostica un desplome del 30% en su cosecha de maíz, lo que le pone un piso de sostén insospechado al valor del cereal argentino en el tramo spot.Con la mirada ya puesta en la campaña gruesa 2026/27, las expectativas se trasladan al factor climático.
Los modelos de la BCR anticipan un fenómeno de “El Niño” de fuerte a muy fuerte para diciembre y enero. Para la producción argentina, esto representa el mejor escenario hídrico desde 2020 para asegurar otro volumen récord de granos, aunque abrirá un desafío enorme en materia de excesos de lluvias e infraestructura hacia el momento de la recolección.
Información de El Cronista. Edición y redacción: Noticias Today.
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