Durante los últimos meses he tenido como compañeros de vida unos auriculares poco habituales en mí. Y que me han dado gratas sorpresas.

Jabra es una marca danesa dedicada al audio y especialmente conocida por sus auriculares profesionales para oficina y teletrabajo, así como por sus soluciones para salas de reuniones y también para contact centers.Hasta hace poco tiempo, la firma tenía también auriculares inalámbricos de consumo, como los Jabra Elite, aunque la compañía decidió abandonar progresivamente esa categoría para centrarse en el mercado profesional.Después de llevar meses con su modelo Jabra Evolve3 85 entiendo el movimiento: no hace falta elegir entre auriculares profesionales y de consumo, se puede (sí) tener todo. Para mí destacan por su comodidad incluso durante jornadas muy largas y por una autonomía capaz de aguantar varios días de uso.

Su diseño y sus prestaciones tampoco defraudan. Eso sí, vas a tener que rascarte el bolsillo si los quieres.Un diseño que te encantará lo mires por donde lo miresJabra presentó estos auriculares a finales de enero como una propuesta híbrida para el trabajo y el ocio.

Esto se nota en el diseño, más cercano al de unos auriculares de consumo que al de los clásicos modelos de oficina o contact center, que tradicionalmente han sido menos estéticos. Un ejemplo fácil: la marca prescinde del brazo de micrófono visible, que sustituye por una matriz de seis micrófonos, lo que les da un aspecto más convencional.Si hay algo que llama la atención especialmente de su construcción es la ergonomía.

En primer lugar, se pueden doblar y retorcer más allá de los límites que una podría esperar, algo que, por otro lado, es bastante característico de Jabra. Pero es que asimismo son esponjosos y blanditos sin perder calidad en los acabados y solidez estructural, lo que hace que llevarlos puestos, pese a tener formato de diadema, no acabe siendo pesado ni incómodo.A esta comodidad también ayudan sus especificaciones: pesan 220 gramos, 65 menos que la generación anterior, y Jabra asegura que son un 30 % más finos.

Las almohadillas, que Jabra describe como transpirables, pueden retirarse y sustituirse cuando se deterioran.Su flexibilidad hace que los puedas meter en cualquier parte y que apenas ocupen, aunque en realidad llevan una funda ideal que tiene un ancho de apenas un par de dedos y que cabe hasta en una mochila de portátil extrafina como la que yo uso. Es comodísimo y muy útil para viajar, pero también en el día a día si los usas como auriculares de cabecera y no solo en la oficina.Antes he mencionado los acabados pero quiero hacer un poco más de hincapié porque se trata de un dispositivo muy, muy bien construido.

Se nota que es un producto premium nada más verlo: el tacto, los materiales, las bisagras, las costuras… todo transmite una sensación de gama alta y parece estar en su sitio.Aunque son sobrios, me parecen un diez en cuanto a estética, construcción y diseño.Una autonomía que es una auténtica barbaridadSi el diseño es una de sus grandes sorpresas, la autonomía directamente juega en otra liga. Es de locos.

Jabra promete hasta 25 horas de conversación y 120 horas de reproducción de música, unas cifras que variarán dependiendo del volumen, la cancelación de ruido y el uso que hagamos de ellos, pero que se traducen en algo mucho más fácil de entender: puedes pasar varios días sin acordarte del cargador.Durante mis semanas de uso, la batería nunca ha sido una preocupación. Y esto, en unos auriculares que están pensados para acompañarte durante toda la jornada laboral, pero también para escuchar música, viajar o salir a caminar, marca bastante la diferencia.Asimismo, la carga rápida es superpráctica.

Diez minutos enchufados proporcionan hasta diez horas de uso y, si vas con mucha prisa, un solo minuto de carga permite obtener alrededor de una hora de autonomía. No es una función que vayas a necesitar demasiado viendo lo que dura la batería, pero te salva perfectamente si descubres que están descargados justo antes de una reunión o de salir de casa.También pueden cargarse mediante USB-C o colocándolos directamente sobre cualquier base inalámbrica compatible con el estándar Qi.

Esta última opción me parece especialmente cómoda: llegas a la mesa, los apoyas sobre el cargador y te olvidas de cables y conectores. Es una de esas funciones que pueden parecer secundarias hasta que empiezas a utilizarla en el día a día.El motivo por el que existen: las llamadasAunque los Jabra Evolve3 85 intentan acercarse a unos auriculares de consumo, es en las llamadas donde demuestran que siguen siendo, ante todo, unos auriculares profesionales.La calidad del micrófono es espectacular.

La voz se mantiene clara tanto en casa como en una cafetería, junto a una carretera concurrida o en una estación. También se defienden sorprendentemente bien con viento.

Y decir esto habiéndolos probado en una ciudad como Zaragoza, donde el cierzo no acostumbra a ponerle las cosas fáciles a ningún micrófono, no es poca cosa.Resulta especialmente llamativo porque, como he mencionado antes, prescinden del clásico brazo de micrófono colocado delante de la boca. En su lugar utilizan seis micrófonos y Jabra ClearVoice, una tecnología basada en una red neuronal que trata de diferenciar la voz humana de los ruidos que la rodean.Más allá de nombres comerciales y referencias a la inteligencia artificial, lo verdaderamente importante es que funciona.

La persona al otro lado puede escucharte con claridad incluso cuando tú te encuentras en un entorno bastante poco favorable.También incorporan Sidetone, una función que permite escuchar ligeramente nuestra propia voz mientras hablamos. Esto ayuda a mantener un tono más natural y evita que acabemos hablando más alto de la cuenta por llevar los oídos cubiertos.Aquí es importante diferenciar dos cosas que muchas veces se mezclan.

Una es la cancelación de ruido aplicada al micrófono, es decir, la capacidad de impedir que nuestro interlocutor escuche lo que sucede a nuestro alrededor. En ese apartado, los Jabra Evolve3 85 son excelentes.

Otra muy diferente es la cancelación de ruido que percibimos nosotros cuando los llevamos puestos. Y ahí vienen vacas más flacas.La cancelación de ruido es su principal punto débilLa cancelación activa de ruido cumple, pero no está entre las mejores que se pueden encontrar en unos auriculares de este precio.Los sonidos graves y constantes, como el zumbido de una oficina, la ventilación o parte del ruido de un motor, se reducen de una manera bastante convincente.

En un entorno de trabajo funciona perfectamente bien y resulta más que suficiente para concentrarse, mantener una videollamada o dejar de prestar atención a las conversaciones que se producen a cierta distancia.El problema aparece cuando sales de ese escenario. Las frecuencias medias se cuelan más de lo deseable, por lo que las voces cercanas, los avisos de una estación o determinados sonidos del transporte público siguen siendo perceptibles.

En un tren o en un avión no consigue crear esa especie de burbuja que sí ofrecen algunos modelos prémium de Sony, Bose o Apple.Personalmente, tampoco me parece un drama. No soy una persona a la que le guste aislarse completamente con los auriculares, salvo cuando estoy en un tren o en un avión y necesito concentrarme para escribir.

En el resto de las situaciones prefiero seguir siendo mínimamente consciente de lo que sucede a mi alrededor.Pero una cosa no quita la otra: cuando unos auriculares cuestan cerca de 700 euros, es lógico exigirles lo mejor de lo mejor. Y su cancelación de ruido, aunque adecuada para una oficina, no se encuentra al nivel que una podría esperar por ese precio.También sirven para escuchar músicaEscuchar música no es su cometido principal y yo tampoco soy melómana, pero los Jabra Evolve3 85 ofrecen un sonido rico, dinámico y suficientemente bueno como para utilizarlos también durante el tiempo de ocio.No dan la sensación de ser unos auriculares creados únicamente para reuniones, pódcast y videollamadas.

La música suena con cuerpo, los distintos elementos se distinguen bien y el resultado general es agradable incluso durante sesiones largas.Ahora bien, está claro que su mayor valor se encuentra en las voces. Buena parte de su tecnología está orientada precisamente a identificarlas, aislarlas y reproducirlas con claridad, y eso se nota tanto en una llamada como al escuchar un pódcast, un audiolibro o una canción en la que la interpretación vocal tenga mucho protagonismo.El sonido es bueno, incluso muy bueno para tratarse de unos auriculares profesionales, pero no creo que sea el argumento que justifique por sí solo su precio.

Quien busque exclusivamente la mejor experiencia musical posible encontrará modelos de consumo más especializados y considerablemente más baratos.Una experiencia pensada para no complicarteEn el uso diario también resultan muy cómodos. Son compatibles con Bluetooth 5.3, pueden conectarse a varios dispositivos y permiten pasar con facilidad del ordenador al teléfono.

Asimismo, Google Fast Pair simplifica el emparejamiento con Android y no es obligatorio utilizar un receptor USB para que funcionen, aunque se comercializan con adaptadores USB-A o USB-C y ofrecen herramientas específicas para empresas.La aplicación Jabra Plus permite actualizar el firmware, modificar el ecualizador, regular la cancelación de ruido y el modo HearThrough —que deja pasar el sonido exterior—, asimismo de personalizar diferentes funciones. No es una aplicación imprescindible para utilizarlos, pero sí merece la pena abrirla al principio para dejarlos configurados a tu gusto.También cuentan con una luz de ocupado que avisa a las personas que están alrededor de que estamos en una llamada.

Es uno de esos pequeños detalles heredados de los auriculares profesionales que puede resultar muy útil en una oficina y me gusta mucho.Jabra también incorpora funciones orientadas a proteger la audición. SafeTone busca mantener el sonido a un nivel constante durante toda la jornada, mientras que PeakStop limita los picos repentinos de volumen.

Son características poco llamativas sobre el papel, pero tienen sentido en unos auriculares pensados para llevarlos puestos durante muchas horas.Me han encantado, pero el precio pesa demasiadoLos Jabra Evolve3 85 me han encantado. Son comodísimos, están magníficamente construidos, apenas ocupan espacio cuando los transportas y su autonomía es una auténtica barbaridad.

Para llamadas son espectaculares y ofrecen una experiencia lo suficientemente buena con música como para que no sea necesario llevar otros auriculares en la mochila.Por experiencia de uso, les pongo un diez. Pero eso no significa que sean perfectos en todos los apartados ni que su precio sea fácil de defender.La versión sin la base de carga inalámbrica cuesta 569 euros antes de impuestos, que se convierten en 688,49 euros con IVA incluido.

La configuración que incorpora la almohadilla de carga Qi asciende a 750,20 euros con IVA.Puede tener sentido para una empresa que busca unos auriculares duraderos, gestionables y preparados para pasar cada día de una videollamada a otra. Para una persona que tenga que pagarlos de su propio bolsillo, la decisión es mucho más complicada.La conclusión más honesta es que son unos auriculares profesionales extraordinariamente cómodos, portátiles y buenos para las llamadas, con una autonomía sobresaliente.

No obstante, no terminan de cumplir la promesa de ofrecer también lo mejor de unos auriculares prémium de consumo, especialmente teniendo en cuenta lo que cuestan.La cancelación de ruido es el apartado que más cuestiona esa idea y el sonido, aunque bueno, tampoco alcanza necesariamente el nivel de los mejores modelos dedicados exclusivamente al ocio. Aun así, pocas veces había probado unos auriculares profesionales que me apeteciera tanto seguir utilizando cuando terminaba de trabajar.