Las ventas de productos fabricados por la industria manufacturera nacional alcanzaron los $ 62,1 billones en 2024, lo que supone un aumento de 7,2% respecto de 2023, cuando totalizaron $57,9 billones. Así lo dio a conocer la Encuesta Nacional de la Industria Manufacturera (ENIA) 2024, publicada este viernes por el Instituto Nacional de Estadísticas (INE).

El sondeo “entrega una caracterización de las empresas manufactureras del país según sector económico, mediante información sobre ventas, ingresos, compra de insumos y materias primas, remuneraciones y empleo, entre otras categorías”, explicó el organismo. Los resultados muestran un amplio panorama de la industria manufacturera, identificándose grandes diferencia territoriales en materia de actividad, ventas y empleos.

De acuerdo al estudio, las empresas dedicadas a la elaboración de productos alimenticios lideraron las ventas en términos absolutos, con $ 21,4 billones, equivalentes al 34,41% del total. Les siguió la fabricación de sustancias y productos químicos, con $12,4 billones (20,02%).

Solo estas dos actividades explicaron el 54,4% de lo vendido por la manufactura nacional en 2024. Más atrás se ubicaron la fabricación de papel y de productos de papel, con $5 billones (7,98%), la elaboración de bebidas, con $4,4 billones (7,03%), y la producción de madera y fabricación de productos de madera y corcho, con $3 billones (4,88%).

El rubro papelero fue el que más creció: el INE destacó que sobresalió “en comparación a su año anterior con un aumento de un 80,5%”. En el extremo opuesto, tres actividades tuvieron ventas marginales, con menos del 0,1% del total cada una: la fabricación de otro equipo de transporte, con $26.908 millones, la de productos de informática, electrónica y óptica, con $19.823 millones, y la de productos de cuero y conexos, con $14.146 millones.

El peso de las grandes compañías quedó también en evidencia. Según tamaño de establecimiento, medido por número de trabajadores, los mayores montos provinieron de las unidades con 200 o más ocupados, que reunieron el 68,01% de las ventas.

Dentro de ese grupo, las firmas con 500 o más trabajadores concentraron por sí solas el 43,22%. La distribución territorial de los ingresos muestra una industria fuertemente centralizada.

De acuerdo con los cuadros estadísticos que acompañan la encuesta, la Región Metropolitana vendió productos fabricados por $ 22,8 billones, equivalentes al 36,71% del total nacional. La cifra supera con holgura los $9,8 billones del Biobío (15,74%) y los $7 billones de Los Lagos (11,31%).

Entre las tres suman casi dos tercios de las ventas de la manufactura chilena. Más atrás se ubicaron Valparaíso, con $5,2 billones (8,4%), el Maule, con $3,1 billones (5%), y O’Higgins, con $2,6 billones (4,1%).

En el otro extremo, la actividad manufacturera resultó marginal en Atacama, cuyas ventas de $149 mil millones representaron apenas el 0,24% del total, seguida por Arica y Parinacota (0,39%), Aysén (0,46%) y Coquimbo (0,7%). Así, las cuatro juntas no alcanzaron el 2% de las ventas del país.

Los mismos cuadros detallan que, asimismo de las ventas de productos fabricados, los establecimientos generaron ingresos por $12,2 billones por reventa de productos, $1,3 billones por trabajos por contrato o maquila y $1,26 billones por reparaciones. En la reventa el dominio capitalino es aún mayor: la Región Metropolitana explicó $6,9 billones, más de la mitad de ese ítem.

En 2024 se contabilizaron 3.132 establecimientos manufactureros en el país. La mayoría se dedicó a la elaboración de productos alimenticios (845 unidades), seguida por la fabricación de productos elaborados de metal, excepto maquinaria y equipo (257), y la de productos de caucho y plástico (233).

En el extremo opuesto, solo cuatro unidades fabricaron otro equipo de transporte y ocho se orientaron a productos de informática, electrónica y óptica. En materia de empleo, el grueso de los establecimientos operó con dotaciones acotadas: 999 registraron entre 20 y 49 ocupados y 576 tuvieron entre 10 y 19, mientras que apenas 151 contaron con 500 o más trabajadores.

Del total de personas que se desempeñaron en el sector, 343.361 tuvieron contrato y 48.983 laboraron sin él. Las remuneraciones pagadas sumaron $ 6,4 billones.

La elaboración de productos alimenticios fue, por lejos, el principal empleador de la industria: ocupó en promedio a 153.660 personas durante 2024, casi cuatro de cada diez trabajadores del sector. Mucho más atrás se situaron la fabricación de sustancias y productos químicos, con 29.647 ocupados, la reparación e instalación de maquinaria y equipo, con 26.961, y la producción de madera, con 23.746.

El contraste entre ventas y empleo delata la distinta intensidad de cada rubro: los químicos generaron el 20% de las ventas con apenas el 7,6% de los puestos de trabajo, mientras que los alimentos aportaron el 34,4% de las ventas con el 39,2% del empleo. En el plano territorial, la concentración laboral supera incluso a la de los ingresos.

La Región Metropolitana reunió a 203.298 ocupados, más de la mitad del empleo manufacturero del país, por sobre su peso en las ventas. La siguieron el Biobío, con 37.695 personas, y Los Lagos, con 28.436, mientras que Aysén cerró la lista con 1.252.

Del total de trabajadores del sector, 105.634 fueron mujeres, poco más de un cuarto de la fuerza laboral de la industria. Junto con la ENIA, el INE publicó los resultados de la Encuesta Nacional Anual de Minería (ENAM) 2024 y de la Encuesta Nacional de Electricidad, Gas y Agua (ENEGA) 2024, y ambos sectores exhibieron incrementos en sus ventas derivadas de la producción.

En minería, las ventas de minerales extraídos y tratados aumentaron 17,02% respecto de 2023, al pasar de $52,2 billones a $61,1 billones, un monto que casi iguala al de toda la manufactura. La extracción y procesamiento de cobre representó el 84,34% de esas ventas.

El sector energético mostró avances más moderados. La generación, transmisión y distribución de energía eléctrica y fabricación de gas creció 2,6% frente a 2023, mientras que la captación, tratamiento y distribución de agua, junto con la evacuación de aguas residuales, se expandió 2,1%.